En la mañana del 13 de octubre episodios de violencia colectiva antihindú estallaron en Bangladesh dejando como saldo decenas de templos hindúes atacados y al menos siete fallecidos [1]. El descontrol fue tal que el gobierno tuvo que desplegar tropas paramilitares en 22 distritos después de que estallara la violencia en la ciudad de Cumilla y se expandiera hasta la capital, Dhaka, y la ciudad sureña de Begumganj. El problema fue provocado por videos y acusaciones de que un Corán, el libro sagrado musulmán, había sido colocado sobre la rodilla de una estatua de Hanuman en un templo preparado para oficiar una Durga Puja.
La evidencia sugiere que el incidente inicial en Cumilla fue una provocación sectaria deliberada [2]. Se identificó a Ikbal Hossain, un musulmán de 35 años, como el que colocó el Corán en el santuario en horas de la mañana. Sin embargo, fue la transmisión en vivo del incidente del Corán a través de Facebook – compartida y descargada cientos de miles de veces acompañada de llamamientos incendiarios a la violencia – lo que pareció provocar los disturbios generalizados.
A la fecha se cuenta con testimonios de que los templos fueron atacados con bombas molotov lanzadas por las ventanas e hindúes atrapados dentro durante horas sin ayuda. Además, se sabe que las deidades al interior fueron desfiguradas y luego pisoteadas, se quemaron documentos y saquearon cajas de efectivo. Lo más crudo: dos devotos que se encontraban dentro de los templos, Pranta Chandra Das y Jatan Shaha, fueron golpeados hasta morir.
La magnitud y la simultaneidad de los ataques hacen pensar que se trató de una acción organizada y bastante coordinada. Para entenderlo cabe notar que, en Bangladesh, de mayoría musulmana, solo el 10% es hinduista, y existe un clima de impunidad en relación con los ataques sistemáticos contra esta minoría. Se estima que entre enero del 2013 y septiembre de este año se llevaron a cabo 3.679 ataques contra la comunidad hindú en Bangladesh [3]. Estos ataques incluyen vandalismo e incendio de 559 casas y 442 negocios y 1.678 lugares de culto hindúes, 11 fallecidos y 862 heridos.
Como era de esperarse, los recientes episodios de violencia en Bangladesh no han pasado desapercibidos por colectivos hinduistas en India. En el estado indio de Tripura se registraron más de una docena de manifestaciones de represalia del grupo Vishva Hindu Parishad (VHP), que en algunos casos se convirtieron en violencia y ataques anti-musulmanes: negocios musulmanes incendiados y al menos 16 mezquitas vandalizadas. Los testigos señalan haber visto a más de 3.000 personas, muchas de las cuales portaban palos, barras de hierro, espadas y latas de combustible.
En medio de esta crispación, los ideales de paz social y secularismo bajo los cuales se fundaron los estados modernos de India y Bangladesh parecen cada vez más inalcanzables. Puede que sea momento de retomar las raíces históricas de la civilización en el sur asiático, que se caracterizó por ser una próspera unión cultural, social, intelectual y económica bajo la identidad de Bharat durante varios miles de años [4]. Es urgente visionar un proyecto de integración entre naciones que permita una verdadera armonía entre los habitantes de tan bendita tierra, más allá de la coyuntural fragmentación motivada políticamente e inspirada en ideales ajenos a su tradición milenaria.
Fuentes consultadas
[1] https://tinyurl.com/22jpketn
[2] https://tinyurl.com/3kkds9rf
[3] https://tinyurl.com/s3xmu7ms
[4] https://tinyurl.com/put72km3


lamentablemente en nombre de las religiones en general y a lo largo de los siglos se ha dejado una estela de fallecidos, torturados y perseguidos, creo que a la humanidad Le falta mucho por avanzar en terminos de tolerancia religiosa