Alberto Santos-Dumont, ingeniero, inventor y aviador brasileño, nació el 20 de julio de 1873 en la hacienda cafetalera Cabangú, Palmira, Imperio del Brasil, en una familia acaudalada de padre ingeniero de ascendencia francesa y madre brasileña, hija del comendador. Se interesó por los fenómenos naturales, los seres vivos y el funcionamiento de las máquinas, y leía ávidamente a Julio Verne.
Tras recibir la emancipación y parte de la fortuna familiar, se fue a París a estudiar ingeniería. Seguidamente comenzó a inventar y a construir, empezando por un motor de dos cilindros que adaptó a un triciclo. Animado por “Al Polo Norte en globo” del fabricante Lachambre, le compró uno pequeño que ayudó a construir: el “Brasil” voló sobre París en julio de 1898.
Siguieron numerosos diseños de globos dirigibles en forma de cigarro, precursores de los Zeppelins, haciéndoles mejoras continuas. Con el Santos-Dumont Nº 6 (1901) voló ida y vuelta entre el parque Saint-Cloud y la Torre Eiffel en 29’30”, ganando el Premio Deustch de 100.000 francos. El Nº 10 tenía capacidad para doce pasajeros, el 11 era bimotor con alas, el 12 parecía un helicóptero y el 14 portó su primer avión (“14-bis”, 1906). Los “Demoiselles” (19 al 22) fueron modelos de deslizadores acuáticos.
El 23 de octubre de 1906 fue la primera vez que una aeronave (“14-bis-Ave de Presa II”) despegó por sí misma, por lo que recibió la Copa Archdeacon; fue el primero en llevar un pasajero a bordo y en obtener la primera licencia de aviador. Entre otros inventos registrados están el reloj de pulsera Santos-Cartier, un motor portátil para esquís y la catapulta “salvavidas”. Debido a sus logros muchos lo consideran el padre de la aviación y no a los hermanos Wright. Recibió innumerables reconocimientos durante su vida y después.
Tras ver el uso de aviones como armas en la I Guerra Mundial, entró en depresión y promovió su prohibición sin éxito. Mal de salud y profundamente deprimido, se suicidó el 23 de julio de 1932 en Brasil.

