Pierre Corneille, dramaturgo francés, nació el 6 de junio de 1606 en Ruan, Normandía, en una familia de abogados acomodada. Se graduó en derecho en 1624, trabajó en el Parlamento de Ruan y luego su padre le consiguió dos cargos como consejero del rey (1628-1650). Sin embargo comenzó a escribir muy joven, ganó dos premios a su versos latinos en el colegio jesuita y antes de los 20 años produjo “Melita”, una comedia ingeniosa presentada, luego, por la Compañía Mondory y Le Noir en 1629.
El éxito de la pieza permitió que dicha compañía se estableciera en el Teatro Marais donde se estrenarían las obras de Corneille hasta 1647. El cardenal Richelieu lo nombró uno de los Cinco Autores para trabajar en “La Comedia de las Tullerías” (1635), cuya contribución fue excepcional.
Corneille fue muy prolífico y exitoso durante casi 40 años, su obra es muy variada (comedias, tragicomedias, dramas y tragedias), sofisticada e innovadora. Obtuvo mucho éxito y también provocó polémicas. Supo representar las fuerzas personales y morales en conflicto, glorificó la fuerza de voluntad y el autocontrol a través de héroes que enfrentan y superan dilemas, trascendiendo la lucha entre el bien y el mal, llevándolas a un nivel superior: la lucha entre dos derechos. Su estilo rompió el esquema de las tres unidades (tiempo, espacio y acción) y también demostró su maestría en él.
“El Cid” (1636) es considerada la obra más significativa de la historia del teatro francés, cosechando un tremendo éxito y generando encarnizadas críticas y controversias, mientras que la puesta en escena de “Andrómeda” (1650), utilizando una gran maquinaria, es estimada por otros como su obra maestra.
Fue miembro de la Academia Francesa, es considerado el padre del clasicismo francés del siglo XVII y junto a Molière y Racine los dramaturgos franceses más representados hasta la actualidad.
Falleció el 1 de octubre de 1684 en París.

