“La guerra es la iniquidad que cierne la tierra”, esta frase determinante, no ha renunciado a su desafiante naturaleza conflictiva. Está allí, como un planeta, con vida propia, detonando identidades e influyendo en la humanidad, manifestando dualidades, confusiones, alertas. Algo nos dice..
Como comentaba Zygmunt Bauman en su libro Vivir en tiempos turbulentos: conversaciones con Peter Haffner, la modernidad líquida ha transformado la esencia del individuo desarraigándolo para despojarlo de cualquier marco de referencia predecible. Esto crea una ruptura que poco a poco alimenta los conflictos internacionales y las disputas de poder del nuevo orden.
«Seguramente, no podamos respondernos
objetivamente ninguna de estas interrogantes
sin antes caer en un debate de regodeo intelectual…»
Pero, ¿Qué hacer ante estos cambios? ¿Será la Paz un conflicto inexorablemente político y anarquista? ¿Es inevitable la precarización de la vida humana? ¿Cómo continuar, si todos los días los conceptos pierden la valía de sus significados?
Seguramente, no podamos respondernos objetivamente ninguna de estas interrogantes sin antes caer en un debate de regodeo intelectual, con afirmaciones y negaciones morbosas de origen político, social, cultural y hasta religioso. Así como sucedió en el 2003, cuando en las Naciones Unidas se presentó el famoso informe nacional de desarrollo humano: “el conflicto, un callejón con salida” que hacía alusión a los desplazamientos humanos durante los conflictos bélicos y que generó gran polémica por los puntos de vista expuestos.
«El sistema límbico, ubicado en lo profundo
del cerebro es el responsable de las respuestas
emocionales y del comportamiento del hombre…»
Muchas veces nos sentimos impotentes, indefensos y hasta enjuiciadores de la violencia que vemos alrededor del mundo, pero no recordamos que el origen de la agresividad y el odio reside en la mente de cada ser humano.
Según un estudio realizado por la Universidad Iberoamericana de México en 2009, el sistema límbico, ubicado en lo profundo del cerebro es el responsable de las respuestas emocionales y del comportamiento del hombre, así que, químicamente, todos y sin excepción navegamos entre esas aguas.
Lo que estamos viendo en el mundo, no es más que una proyección de nuestra inconciencia, del desamor propio y ante el otro. Es evidente que tenemos la enfermedad, pero estemos seguros que también la cura.
Entonces, ante la aceptación de lo que sin duda contenemos, surgen con premura nuevas preguntas ¿Podemos alejarnos de estos estadios emocionales a pesar de las circunstancias y comenzar a construir la paz? Y la respuesta, no dejaría de ser ambiciosa pero posible.
La paz, no solo es un estado, es una habilidad cargada de compasión, sabiduría y amor, un acto de fe que nos pliega al propósito cósmico.
La clave está en la transformación que reside en la constante observación, en la corrección de las impregnaciones mal habidas y en el establecimiento de hábitos poderosos de pensamiento y acción que nos encaminen a un lugar propio y menos mísero. El riesgo de ser libres vale la pena, pero solo si somos capaces de emprender nuestro propio viaje al Ser.
Fuentes: https://hdr.undp.org/en/content/human-development-report-2003 | https://docplayer.es/207178639-Vivir-en-tiempos-turbulentos.html | https://www.redalyc.org/pdf/1339/133912609008.pdf


El riesgo de Ser libres Vale la pena.
Me encanto Jacky…Desde otra perpespectiva, podría decirse que la paz, es un concepto que se vende, los intereses de aquellos que buscan su propio beneficio y sostener el control egoico sobre el planeta y desde una estructura geopolitica, la usan, para vender las armas que producen, con la excusas de que éstas son necesarias para mantener la paz, en pro de una defensa contra un invasor. Y es así como la venden, la manosean, siendo de esta manera como el ser humano se boicotea asi mismo, lo hace desde su vida cotidiana, y en sus conflictos a diario, incluso crea invasores y enemigos para sostener su tesis de que su forma de actuar y su destructiva autogestión es su unica manera de coexistir. Sin embargo, sabemos bien que la emancipación propia existe y ella conduce a ese estado de gobierno interno, la Paz interna, nuestra propia Paz.
La Paz presente en uno permite la entrega y su proyección. La guerra va mas alla en este mundo convulsionado y ante tantas redes hay quienes se olvidan de su paz interior…que eso no nos suceda para que el amor lleno de paz siga floreciendo
La Paz, muchos hablando y escribiendo de ella. Habría que preguntarse, como he venido aprendiendo en La Escuela ¿ Desde que nivel de consciencia se pregona o la pregonamos? Otra frase para reflexionar «Orar por la Paz del Mundo o orar porque mi Paz sea parte de la Paz del mundo»
Una gran verdad, asentar la compasión en nuestro ser, para poder ver, mirar con amor, y al fin alcanzar la Paz… Gracias!
Simplemente agradecido por tan magnifico articulo, el cual nos lleva a una profunda reflexión y en el de estar en total acuerdo que sí vale la pena el de no entrar en ese juego de la realidad humana expresado como fluctuación pendular, bipolaridad o eso dualidad pura y mas bien trabajar conscientemente por la propia incorporación y/o auto creación de esa estirpe sobre humana que yace en lo interno, para surgir en total luz, que a la postre seria la paz misma o la nada misma, digo.
Excelente; simple, claro y sencillo. Así es!
La Paz no es una utopía, y si acá estamos es porque nuestra condición pura que es el Amor, hace posible crearla, alcanzarla y preservarla.