Om Namaha Shivaya.
La expresión humana que honra la consciencia. Se escucha en los Ghats y los Galis de la ciudad luminosa. ¿Es Varanasi donde habita la consciencia? ¿Somos más conscientes si la habitamos? La pregunta retórica, la respuesta depende de quien pregunta. Entregar nuestro tiempo al ejercicio consciente de la práctica espiritual y la devoción, no puede dar como resultado, sino la expresión y expansión de nuestra propia consciencia. Toda acción aquí pulsa y nos toma el pulso. Todo impulso con su consecuencia nos deja una enseñanza. La ley del karma es instantánea, veloz como el pensamiento y a flor de piel, como el sentimiento. Varanasi es un sexto sentido que se abre para mitigar la exaltación de los otros cinco. Quien medita en el bullicio, quien recita a pesar de las bocinas y quien canta sin cesar el nombre de Shiva, puede celebrarse el logro de haber enfocado la mente hacia la consciencia.
Tanto la consciencia védica como el Samkhya, proponen el concepto de Triguna: Satva, Rajas y Tamas. Las tres cualidades energéticas que puede tener cualquier expresión de la consciencia divina. Partiendo de esta premisa, nos aventuramos a comprender la manera en que habitamos nuestra propia consciencia.
Un Pashu, es aquel ser que no ha despertado y se mueve por las bajas pasiones. Su energía habita los dos primeros chacras y su tiempo está dedicado a la satisfacción de los deseos, la obtención de dinero y el poder. Plagado de vicios de consciencia y programas kármicos alimentados por los contenidos del subconsciente, propio y colectivo. Pashu significa literalmente: animal. Y la forma de la consciencia Padre que rige a estos seres es: Pashupatinath.
Por su parte, un ser rajásico es quien chapotea sin cesar en las mareas de su propio karma (acción), consciente e inconsciente. Movido por su emocionalidad que se arremolina enérgicamente como un vórtice de fuego, cuatro dedos por encima de su ombligo. Con verbo fuerte, a veces punzante, hiriente; va por allí ofrendando improperios o derrochando su energía en conversaciones innecesarias.
Su volátil mente elabora constantemente, razones, excusas, argumentos que validen tanta acción, de la que sólo queda un cansancio eterno. Su religiosidad busca mitigar el vacío que deja su tormenta existencial. Su forma de adorar a Dios no escapa de su cualidad, aunque demuestre sincera devoción cuando dirige sus vectores hacia Él.
Satva es la cualidad de la consciencia Padre impoluta. El Atman mismo. Sat-Chit-Ananda.
“Rápido se llega al Samadhi cuando el yogui tiene confianza en el conocimiento y en su Gurú, así como en sí mismo. La mente consciente despierta la inteligencia cada día”. Gheranda Samhita.
Únicamente el Ser en Samadhi habita constantemente en la consciencia unificada. Su mente ya no es… Todo pensamiento, palabra, obra u omisión; expresan al Ser. El Silencio es su hábitat. Su verbo, el Veda. Sus pies, el refugio. Sus manos la acción consciente. Su campo electromagnético, un reactor disolutor de la discordancia que contenemos.
Su presencia, la mayor bendición. Su existencia, el todo y la nada.
Fuentes:
https://estudiosvedicosclevevd.org/2021/10/02/yoga-la-virtud-del-despertar/
https://www.psicologia-online.com/psicologia-y-espiritualidad-relacion-diferencia-y-beneficios-5070.html

