Alejandro II de Rusia nació en Moscú el 17 de abril de 1818. Era de carácter suave y sentimental y le gustaban los desfiles y ejercicios militares. Muy joven manifestó que no quería gobernar. Recibió una excelsa educación de hombres notables de Estado en matemáticas, estadísticas, lógica y filosofía, hablaba cinco idiomas y dominó la geografía e historia.
Al llegar a la adultez viajó para conocer los territorios rusos y sus vecinos. Tras la muerte de su padre en 1856, asciende a Zar de Rusia, Gran Duque de Finlandia y Rey de Polonia. Su primera acción fue terminar la Guerra de Crimea y firmar la paz en París, por la que Rusia perdió territorios y prerrogativas.
No obstante, posteriormente se anexan nuevos territorios en el Cáucaso y Asia Central, coloniza Siberia, vende Alaska a los EEUU y firma la primera delimitación con China, logrando la salida al Pacífico. Las frecuentes sublevaciones de los siervos llevan a decretar su emancipación. En 1861 el Zar abolió la servidumbre, distribuyó las tierras (no las mejores), estableció un impuesto por ellas y pagó cuantiosas sumas a los señores que las cedían. Con ello se establecieron el derecho al desarrollo personal, a la residencia, a la movilización, a la venta de cosechas y se construyeron escuelas rurales.
Otras reformas realizadas por Alejandro II fueron: nuevo estatuto y mayor autonomía universitaria, creación de tribunales con magistrados y jurados libres, creación de gobiernos autónomos regionales, reformas militares y la construcción de ferrocarriles.
Sin embargo reina el descontento entre estudiantes, intelectuales y campesinos, y Alejandro II sufre varios atentados (1866, 1867, 1873, dos en 1879 y febrero de 1880). El último fue en San Petersburgo el 13 de marzo de 1881, donde fallece.

