Flavius Petrus Sabbatius Justinianus, emperador bizantino Justiniano I el Grande, se estima que nació el 11 de mayo del 482 o 483 en Tauresio, Macedonia, en una humilde familia de habla latina. El hermano de su madre, Justino, era miembro de la guardia imperial y fue nombrado emperador (518), adoptó a Justiniano y lo llevó a Constantinopla.
Recibió la educación tradicional: jurisprudencia, teología e historia, avanzó rápidamente en la carrera militar, y ejerció como cónsul y comandante en jefe del ejército de Oriente. Asesoró a su tío quien lo nombró coemperador en 527, convirtiéndolo en gobernante de facto y oficialmente en emperador al morir. Por su rutina de trabajo era conocido como “el emperador que nunca duerme” y se rodeó de personas talentosas.
Quiso reconstruir el Imperio Romano. En Oriente aseguró sus fronteras, primero con el acuerdo de “Paz perpetua” (432) y en 557 al incluir la tierra cristiana de Lázica. En Occidente recuperó el norte de África, Italia y el sur de la península ibérica, restaurando buena parte de la antigua unidad imperial.
Recopiló, simplificó y estructuró la jurisprudencia en un único código de derecho romano. Éste incluyó el “Código Justiniano”, los dictámenes jurídicos y el manual para la instrucción del derecho. El Corpus Iuris Civilis se promulgó en 534, fue aplicado en todo el imperio y es la base de muchos actuales códigos jurídicos europeos y americanos.
Las jerarquías religiosas fueron subordinadas y estableció a la ortodoxa como única fe. Entre las numerosas obras, la basílica de Santa Sofía es la más famosa; embelleció Constantinopla, restauró ciudades y construyó varios templos, edificios militares, puentes y cisternas.
No exento de luchas políticas y religiosas, su reinado tuvo gran impacto en la historia. Es considerado por algunos como el último emperador romano y es venerado por la Iglesia Ortodoxa.
Falleció el 14 de noviembre de 565.
Fotografía: https://elretohistorico.com/wp-content/uploads/2023/01/JUSTINIANO-I-2008-scaled.jpg.

