En la novela de la escritora Ursula K. Le Guin, “Un mago de Terramar”, encontramos una historia acerca de un aprendiz de mago que, debido a un hechizo que se sale de su control, libera a una terrible sombra, que resultó ser la suya, la cual lo ataca hiriéndolo de gravedad. Se recupera y años después adquiere su título de mago, pero tiene que huir de la sombra que lo persigue sin cesar, sin embargo, cuando la reconoce como propia y decide confrontarla para restablecer el equilibrio de su mundo, esta huye para no dejarse atrapar.
Esta fascinante novela del género fantástico contiene una profunda enseñanza acerca del arquetipo jungiano de “la sombra”, el cual refiere aquellos aspectos de nuestra personalidad que nuestro ego se niega a reconocer como propios. Este contenido psíquico negativo permanece oculto en nuestro inconsciente y crea una tensión interior que se libera proyectándose sobre los demás, ya que el ego no los reconoce como propios.
La sombra representa nuestro “lado oscuro” en contraposición a nuestros aspectos luminosos. Ella está presente en todos nosotros, formando parte de la dicotomía entre lo que consideramos el bien, lo correcto, lo justo, etcetera, y el mal, lo errado, la injusticia, entre otros aspectos.
La sombra, es válido insistir, tiene vida propia y se manifiesta de forma individual y colectiva. La sombra personal se va forjando, alimentándose de todo aquello que durante nuestra infancia percibimos como inadecuado o deleznable de acuerdo con nuestro medio familiar e incluso el social. Al percibir en nosotros la agresividad, la ambición, las expresiones emocionales intensas, la soberbia, la cobardía, las negamos ocultándolas en nuestro inconsciente al no reconocerlas como parte de nuestra propia psique.
La sombra social o colectiva se gesta a través las experiencias, de la historia de un grupo social o incluso de la humanidad y forma parte de lo que Jung llama el inconsciente colectivo. Esta se trasmite como herencia de padres a hijos y se puede detectar en las actitudes comunes de rechazo de un grupo social hacia otro, como lo son, por ejemplo, el racismo y la xenofobia.
El reconocimiento, aceptación e integración de la propia sombra es un aspecto fundamental del desarrollo espiritual consciente del ser humano, presente en todas las grandes enseñanzas de sabiduría trascendental. Tanto en las escuelas occidentales de la Grecia antigua, como en la Gnosis del cristianismo primitivo y la tradición Sufi del Islan, entre otras, o en las orientales como el Taoismo o el Sanatana Dharma, encontramos enseñanzas dirigidas al conocimiento de sí mismo de forma integral, tanto de nuestros aspectos oscuros como luminosos.
Jesús dio a sus discípulos una clave fundamental para iniciarnos en el camino de reconciliación con nuestra sombra:
“No juzgues para que no seas juzgado. Porque con el juicio con que juzgues, serás juzgado, y con la medida con que mides, serás medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O, cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?» (Mateo 7, 1-6)
En estas breves líneas, se define claramente una estrategia a seguir par desmontar la negación de la propia sombra que se establece desde el ego. No juzgar, podríamos decir, es una máxima universal, aplicable al observar los aspectos desagradables que vemos en la personalidad de los demás. No se trata de reprimir, negar lo que vemos en el otro, sino de comenzar a aceptar eso que vemos como un reflejo, una proyección de nuestra propia personalidad.
Enfocarnos en juzgar la paja que vemos en el ojo ajeno, nos impide reconocer la viga que llevamos en el propio y la única forma en que podemos adquirir la maestría de ayudar al otro en su propio proceso de “sacarse la paja del ojo” es que primero nos saquemos, “la viga” que llevamos en el propio.
Dentro de la tradición del Sanatana Dharma, la Verdad eterna, encontraremos numerosas enseñanzas y prácticas espirituales dirigidas a trascender la condición humana ordinaria de identificación y separación del ego, las cuales nos conducen inevitablemente al reconocimiento, aceptación e integración de la propia sombra trascendiéndola. Por ejemplo, en el Manduka Upanishad encontramos una máxima extraordinaria que su logro bastaría para auto realizarnos:
«Conoce en ti aquello que conociéndolo, todo se torna conocido«.
Fuentes:
-https://www.enriccorberainstitute.com/blog/el-lado-oscuro-de-la-psique-el-arquetipo-sombra-de-jung/#:~:text=Seg%C3%BAn%20el%20psic%C3%B3logo%20Carl%20Jung,reprimido%20continuamente%20por%20el%20ego.
-https://lamenteesmaravillosa.com/arquetipo-de-la-sombra-lado-oculto/


Me encantó este articolo. Gracias
excelente y bien explicado el concepto de la «sombra» tan estudiado por Jung
Cierto ke la sombra del mago huyó a los confines del mundo..a «La costa más lejana»…cierto por cierto ke hay sombras muy bien ocultas y bien profundo …por eso hay ke seguir siempre …abrazo y gracias 💎🙏💎