El pintor flamenco Peter Paul Rubens nació en Siegen, Sacro Imperio Romano Germánico, el 28 de junio de 1577. Pasó su infancia en Siegen, Colonia y Amberes donde se estableció con su madre y hermanos. Allí estudió latín, alemán, español y francés, e inició su formación en la pintura.
Entre 1600 y 1608 vivió en Italia, período en el que fue pintor de la corte del Duque de Mantua, y estudió los grandes maestros renacentistas y barrocos, principal influencia de su obra temprana. Bajo mecenazgo de Mantua también pintó para el Cardenal Montaldo, el Archiduque de Austria, la Basílica de Santa Cruz de Jerusalén y el Rey Felipe III de España. Destaca de esta época el retrato de María Serra Pallavicino, el tríptico de la Basílica de Santa Cruz, la “Virgen y el Niño adorado por ángeles” y la “Adoración de los pastores”.
De vuelta en Amberes fue nombrado pintor de la Cámara de Estados. Abre una casa-taller para el que contrata varios ayudantes, gracias a lo cual podía responder a los numerosos encargos que recibía. El estilo de Rubens ya se muestra formado y expresado en el movimiento, colorido y vitalidad de sus composiciones, el uso de figuras de gran carnalidad, musculosas las masculinas, sensuales las femeninas, y el uso frecuente y bien logrado del scorzo (inclinación de figuras).
En poco tiempo se convirtió en el pintor más importante de Flandes. Trabajó el retrato, los temas religiosos y mitológicos, entre otros, y sus obras superan las más de 1500.
Falleció el 30 de mayo de 1640.

