La oportunidad suele entenderse como la confluencia de circunstancias en un periodo delimitado que facilitan el cumplimiento de un objetivo, de un sueño, de un logro. La Real Académica de la Lengua la define como “momento o circunstancias oportunos o convenientes para algo”[1]. En algunos entornos se habla de “la ventana de la oportunidad”, que debe ser aprovechada mientras está abierta porque una vez se cierre se pierde esa posibilidad. Se habla también de “los precios de oportunidad”. Se nos amenaza con que “hay oportunidades que se presentan una sola vez en la vida”, que debemos “aprovechar las oportunidades” y se discute la conveniencia o no de dar “una segunda oportunidad”.
A estas ideas comunes sobre lo que significa una oportunidad se entrelaza una cierta sensación de urgencia y de presión social e interna para aprovecharla, so pena de perderla. Dejar ir una oportunidad – laboral, educativa, económica, etc.- puede conllevar a la sanción social, a la recriminación, a la decepción y finalmente a la culpa. Y en ese punto vale la pena preguntarnos: ¿en serio hay que correr detrás de las oportunidades? ¿tomar una oportunidad suma necesariamente a nuestras vidas? ¿no tomarla resta?
Muy diversos ejemplos nos pueden dar cuenta de lo relativa que resulta esta carrera por las oportunidades, muchas de las cuales generan competencia, animadversión, ansiedad y ausencia de tranquilidad interior: el “sueño americano”, por ejemplo, oriundo del llamado “país de las oportunidades” ha tenido duras consecuencias para diferentes sectores de migrantes; la oportunidad de estudiar una carrera universitaria no garantiza un empleo que se corresponda con lo invertido; una excelente oferta laboral puede significar un deterioro en la calidad de vida.
Ahora bien, no se trata de desestimar las oportunidades, sino más bien de comprender la importancia de discernir con conciencia lo que conllevan: su pertinencia y sentido para nuestras vidas. No llegan solas, traen retos, consecuencias y responsabilidades. A propósito de esto, Soichiro Honda, el empresario fundador de la famosa compañía multinacional de motos cuya historia refiere el tesón y la fuerza de voluntad frente a diferentes adversidades, mencionaba el refrán japonés “levanta tu vela con la mano más fuerte”: “Esto significa que en la vida tienes que ir tras las oportunidades para las cuales estás mejor preparado”[2].
De otra parte, cerrar las oportunidades exclusivamente a momentos o instancias predeterminados y finitos, contribuye en nuestra sociedad a fortalecer un discurso mercantilizado en el que terminan convertidas en productos con obsolescencia programada. Sin embargo, otra visión es posible.
En la Astrología Védica, por ejemplo, se aborda lo que se llama la Ciencia de Momentos – Muhurta- que “permite definir ventanas de tiempo auspiciosas para llevar a cabo determinadas acciones con un énfasis, por supuesto, en Sadhana y trabajo insondable de elevación de la conciencia”[3], lo cual expande las posibilidades que tenemos en cada momento presente para discernir y tomar decisiones con una mayor conciencia.
También es posible aprovechar el encanto de la intuición y de las sincronías como oportunidades que conectan con nuestra instancia interna. Y acogernos a la sabiduría y compasión de nuestros Maestros para animarnos a tomar siempre la oportunidad de avanzar en nuestro sendero interno; el título de una meditación de la Madre Shaktiananda dice justamente “ofrécete siempre una nueva oportunidad”, y dentro de ella nos dice: “la más grande de las oportunidades: vivir”[4].
Las oportunidades van más allá, pues, de seductoras ofertas externas que sí o sí deben ser tomadas. Cuando llegan, es bueno revisar con calma la conveniencia de tomarlas, sin caer en las presiones sociales que la confunden con el éxito y las destrezas personales.
Fuentes:
[1] https://dle.rae.es/oportunidad
[2] https://lamenteesmaravillosa.com/la-extraordinaria-historia-soichiro-honda/
[3] https://estudiosvedicosclevevd.org/jyotish-2-arg-ven/
[4] https://shaktianandama.com/2016/08/02/ofrecete-siempre-una-nueva-oportunidad/


Gracias, es una hermosa bocanada, al mejor estilo de Cerati.
💛