Ryūnosuke Akutagawa, escritor japonés, nació el 1 de marzo de 1892 en Kyōbashi, Tokio. Su madre padecía trastornos mentales, murió cuando tenía 10 años y su padre lo envió con su tío materno. De salud frágil e hipersensible, guardaba un temor profundo a heredar la locura de su madre, temor alimentado por su tía política. Fue buen estudiante y un lector ávido e insaciable.
Estudió literatura inglesa en la Universidad de Tokio, le sumó la francesa, alemana y rusa, y co-fundó la revista Shinshicho. En 1915 publicó uno de sus cuentos más destacados, “Rashōmon”, que lo llevó a conocer al escritor Natsume Sōseki, a quien frecuentó y quien lo apoyó en sus inicios. Sus primeras historias se inspiraron en cuentos japoneses de los siglos XII y XIII, intensas, con matices modernos y algunas macabras.
Trabajó para el diario Mainichi Shimbun donde publicó algunos relatos. En Nagasaki estudió el cristianismo japonés y escribió, entre otros, “El Cristo de Nankin” que manifiesta cambios de estilo. Viajó a China como corresponsal (1921), sus nervios flaquearon y afloró su temor, traducido como desesperanza en sus escritos. “En el bosque” (1922) y “Rashōmon” inspiraron la película homónima de Kurosawa. En años subsiguientes publicó la serie sobre Yasukich, editó “The modern series of English Literature” y compiló una antología moderna japonesa.
Sus historias son febriles, funden lo nipón con otras culturas, exploran la identidad japonesa a partir de su apertura al mundo y las pinta de ironía, drama y sátira a través de una narración precisa. En su período final (“Kappa” y “Los engranajes”, 1927) trasluce un estado depresivo y la angustia por su equilibrio mental.
Su obra ha sido traducida a varios idiomas, es considerado el padre del cuento japonés y en su nombre se creó el Premio Akutagawa.
Se suicidó el 24 de julio de 1927 en Tokio.

