Tendemos a pensar que el viaje supone un recorrido externo a nosotros, sin embargo, solo al “imaginar”, o cerrando los ojos, nos percatamos que ya empezamos un desplazamiento. El viaje interno, hacia uno mismo, es una odisea llena de descubrimientos, retos y transformaciones.
Es un trayecto, una experiencia que nos lleva a profundizar en el ser y descubrir nuestra verdadera esencia. Este movimiento intencionado, nos permite liberarnos de las limitaciones mentales y emocionales que nos impiden encontrar la armonía y la realización. Sin embargo, rápidamente pudiéramos intuir que no es fácil.
Desde hace miles de años, gran parte de las enseñanzas de los Vedas, nos lo han hecho saber. Ese trayecto interno, hacia ti, es un camino hacia la autorrealización, que se dirige a la comprensión y la conexión con el Ser Supremo. Es un tránsito al autodescubrimiento, de transformación personal en el que nos deshacemos de las capas de condicionamientos mentales y emocionales que nos alejan de nuestra verdadera naturaleza.
Homero en la Ilíada, finamente construye un personaje que nos permite personificar, vivir, cuando nos adentramos en su lectura, parte de los tropiezos que muy pronto empezaremos a percibir cuando decidimos cumplir el recorrido.
De igual forma, el poeta griego, Constantino Cavafis en su pieza Ítaca, también nos ilustra con delicada elocuencia. A menudo, este viaje comienza en un momento de crisis o conflicto, en el que detectamos, consientes o no, las lajas o corazas que hemos ido construyendo durante la vida y que nos distancian de vernos, de reconocernos.
En este periplo interno, es importante establecer un propósito claro y consciente, una intención que sirva de guía en nuestro camino. Este propósito debe estar siempre presente en nuestra mente y en nuestro corazón, animándonos a seguir adelante y superar las dificultades.
Pronto vemos, que es esencial cultivar la atención plena y la observación de uno mismo, para poder identificar y transformar los patrones de pensamiento y comportamiento, limitantes que nos impiden avanzar en nuestro camino.
El mitólogo estadounidense, Joseph Campbell, también nos brinda valiosas ideas sobre el viaje interno. En su libro “El héroe de las mil caras” nos presenta el modelo del héroe, aquel que emprende un viaje que lo lleva a enfrentar desafíos y obstáculos en su camino hacia la realización de su propósito y su destino.
Este viaje incluye una primera etapa, en la que el héroe se aleja de su mundo conocido y entra en un espacio desconocido y peligroso. Es como si percibiera una llamada a la acción o a la aventura que se presenta como una necesidad inexplicable e interna de realizar un cambio o un desafío externo que le impulsa a adentrarse en espacios inexplorados por él.
Inmediatamente, empieza también un proceso de negación, en el que aflora una resistencia a este aviso. Se manifiestan los miedos, las dudas, la negación de sus propias fortalezas y piensa en prorrogar su decisión de tomar el desafío.
En este momento sucede el encuentro con un guía o maestro, que será el conducto que le proporciona lo necesario para enfrentar las adversidades que va encontrando en su travesía, herramientas y habilidades que podrá usar para continuar.
Hasta que accede al umbral en la que, el héroe, deja atrás su vida anterior y cruza este pasaje para realmente llegar a un territorio desconocido, es aquí donde la confrontación sucede y todos los temores toman terreno, es pues el momento de demostrar su valor y superar sus miedos, deberá tomar una decisión difícil y sacrificar algo importante para lograr su objetivo.
Finalmente sucede una profunda transformación, después de librar la batalla con sus demonios internos, superando sus impedimentos mentales y emocionales. Es cuando el héroe renace como un ser más fuerte y auténtico. Campbell la muestra como la fase de retorno, que lo lleva de regreso a su mundo conocido pero renovado y transformado.
Al regresar a casa, encontrará una nueva aceptación y comprensión del mundo.
El héroe retorna al mundo ordinario, aunque nunca será el mismo porque ha aprendido y crecido a través de su aventura. En el camino del héroe y en el viaje interno, es importante recordar que la transformación y la realización no son eventos aislados o momentáneos, sino que son procesos continuos de evolución y desarrollo. Cada día podemos avanzar un poco más en nuestro camino, aprendiendo nuevas lecciones y superando nuevos desafíos.
En resumen, el viaje interno hacia uno mismo es un viaje fascinante y liberador, pero arduo, épico y difícil, que nos lleva a descubrir nuestra verdadera esencia y propósito en la vida.
Fuentes consultadas:
-El héroe de las mil caras: Psicoanálisis del mito. Campbell, Joseph
-Lo esencial del Rig veda: El Libro que revela el conocimiento de las palabras iluminadas. Dr. R.L. Kashyap.


El grandioso camino,
Que algún día.. todos tendremos que recorrer..!
El vije interno no esnada facil pero si se puede
El modelo del héroe nos da doce pasos que se recorren en el camino del autodescubrimiento, mas
se nombra la presencia de un guía que oriente este camino, como encontrarlo??? es un guía espiritual
que se escoge??? es una duda que tengo
Gracias,gracias
¡Que se dejen venir las pruebas que nos ayuden a acelerar este viaje interno!
Gracias Jaime 🙂
como conectase sin aver visto el pasado