Todos saben cómo fue el año que acaba de culminar. No hay resquicio por donde no se haya permeado algo de los rastros del Covid-19, el factor más predominante en la civilización desde hace dos años. Incluso, trasciende las agendas ocultas del estado profundo y los milenarios resabios de quienes ahora, buscan ratificar dominios absolutos, amparados en ideologías desesperadas. La pandemia ha marcado un ritmo de vida y sus lecturas de lo bueno, lo malo y lo feo, son infinitas.
Ahora bien, nada como una coyuntura para asumirla como algo permanente. Es frecuente observar cómo hemos insistido en querer ver los hechos como algo pasajero. Y lo fugaz es lo que se instala. Se ubica y hace su hábitat. ¿No es acaso el ómicron, esa odiosa variante del Covid-19, una forma de invocación a la vileza, cuyo asiento tiene asegurado en la humanidad sin que entendamos la necesidad de resguardarnos? La inconsciencia es un apetitoso caldo de cultivo para blindar ese homenaje a la permanencia de la ansiedad.
Esta Edición Especial del UpaniNews quiere más bien, mirar hacia el horizonte, no de manera eufórica, pero si con hidalguía. Estamos obligados a convivir con otro movimiento más alrededor del sol sobre un planeta que condensa luz y oscuridad, con sus heterogéneas decantaciones y sus complejas dualidades. Esforcémonos por discernir correctamente. No se trata de una ética del futuro. Se trata de alzar el nivel de consciencia para poder hablar de libertad con autoridad.
La lectura que ofrecemos en el cierre de año, examina cinco inquietudes que no dejan de ser una especie de espada de Damocles, que oscila encima de la humanidad con ardiente interés para terminar de carcomer la materia que queda y refundarse en lo mismo. Y aunque, mutar es la clave, la transformación y aspiración suprema, son dignidades espirituales que el ser humano se niega a experimentar. Es la razón por la cual el recorrido se nos complica, y entramos en una espiral hermenéutica donde todos se creen en capacidad de criticar demoledoramente todo.
La primera inquietud es cómo el hábito de lo virtual ha logrado la involución deseada. Una formidable e inextinguible forma de distracción. Avances, tendencias que nos alejan de nosotros mismos. La tecnología marca un rumbo, y quien no cubra su trayectoria, estará a merced de un tipo de ignominia. La sociedad del descrédito. Por otro lado, apuntamos hacia las energías emergentes, porque como nuestra depredadora naturaleza es incorregible, el declive es inminente. Los análisis más entusiastas indican que hay reservas de petróleo para 42 años y de gas natural para 63 años. Vaya modo de condenarnos.
Otro foco de estimable cuidado es el relacionado con el espacio. Séneca dijo en una ocasión que “en todas las cosas el placer crece en función del peligro que debería alejarnos de ellas”. Los deseosos de conquistas y sueños espaciales ya han evaluado los costos que eso significa. La Toma de Marte. Gran película. No se trata de un bien común sino de un bien inconfesable y particular.
Por último, dos temas que son alérgicos al poder: los derechos humanos y el submundo de las informaciones con su pesada y estridente morfología. Con el primero, nunca la humanidad se había lavado tanto las manos en señal de cobardía con un tema tan delicado. Asistimos a la globalización de Pilatos.
En torno al segundo, como no comprendamos que los medios tienden más a manipular que a informar, que detrás de un interés por lo público se oculta su correlato de dominio, ratificaremos nuestra docilidad frente a las tentaciones totalitarias. Parafraseando a Jean-François Revel, entre el error involuntario y el engaño deliberado, se esconde la auténtica sacudida de las emociones. Informaciones más para creer que para saber.
Dispone el hombre de los recursos para procesar el enmarañado espectáculo de la vida. Rescatamos a ese ser humano que ha decidido saber mirar para poder estar a la altura de los tiempos. Ese ser que no se adapta, sino que se eleva, con esa finalidad expresa de combatir, resistir para la transformación. La apoteosis que nos brinda la libertad de consciencia.
Un venturoso 2022 les desea esta modesta tribuna del UpaniNews


ONS. «Informaciones más para creer que para saber.», lo paradojico de la frase es quedebido a esa » docilidad mediatica» el recepor piensa que lo que «creyó» es porque «sabe o conoce» del tema, y, realmente está en el desconocimiento absoluto….., excelsa refleción editorial
Maravillosa reflexión y muy oportuna de cara al desafiante 2022. Auspicioso y venturoso 2022. Ons