EXPEDIENTES E.T. | Archivos, memorias y tránsitos de Shaktima
Una serie de artículos difundidos en El Nacional, cuando Shaktima cumplía labores periodísticas en la fuente de Arte y Espectáculos de ese diario caraqueño. “Milagrosamente” fueron enviados todos los archivos publicados durante el año que laboró en esta institución en Venezuela, justo antes de que se retirara. La idea de reproducirlo 25 años más tarde responde a una remembranza, así como corroborar una faena de intercambio constante con almas y sus proyectos de vida.
Erika Tucker
Era tarde y Emilio Lovera aún estaba en la barra del local Cayo Claudio, en espera del encuentro. A media mañana del siguiente día zarpaba a San Antonio del Golfo para repartir risas en un acto de beneficencia y había dejado en su casa, en posición de reposo, los libretos por leer, así como a su mujer y sus hijos.
El sitio en ambiente no le resultaba ajeno y él, a su vez, no lo era para nadie. Claudio Nazoa, otro comediante y ahora chef, estaba de luto, igual dispensaba sus atenciones y platillos con esmerada amabilidad. El humor no estaba invitado, más que como aderezo.
Lovera puede tener ahora razones de sobra para reír, incluso, por esa campaña de descrédito que llegó a molestarle en algún momento y hoy ya le suena a chiste caduco. Responsabilizarlo de actos que no ha cometido le repudia. Lejos ya de cualquier comentario y tranquilo por saber que «no es ningún santo» pero que respeta su hogar y su familia, entró en personaje.
Es de voz y expresiones tranquilas, solo bromea si debe remedar a algo o a alguien, está dispuesto a exponer su vida en serio. A sus treinta y cuatro años y algo más de diez años en Radio Rochela ha sabido hacer del humor su oficio, reírse hasta de un pasado que no le produce ni una sonrisa, aunque se le hagan cosquillas con otras preguntas para que se le olviden aquellos malos ratos.
La vena por el humor se la descubrió en bachillerato cuando los profesores, en vez de botarlo del salón de clases, después de alguna de sus ocurrencias, se destortillaban de la risa. Sin demasiados motivos propios para reírse descubrió que su placer era hacer reír a los demás. «Empecé a trabajar ganando 600 bolívares en la Rochela, de la radio, vivía con un amigo que tenía su habitacioncita por ahí».
“Sí, viví una etapa muy desagradable,
no me gusta contarla porque puede tomarse
a chiste. Creo que mi vida está, en cierta
forma, signada por todos esos recuerdos”
-¿Cómo fue tu vida antes de entonces?
-Lo que pasa es que cuando echas una historia de amor y dolor puede confundirse, se puede creer que estás buscando lástima de la gente, y no me gusta. He vivido chévere, me ha ido bien. Sí, viví una etapa muy desagradable, no me gusta contarla porque puede tomarse a chiste. Creo que mi vida está, en cierta forma, signada por todos esos recuerdos. Y ahora, mi manera de vivir, es tratar a mis hijos de la forma que no me trató mi padre, soy para ellos lo que no fueron mis padres para mí. Mi madre por ausencia y mi padre por presencia, por excesiva presencia, demasiado cercano a mi piel.
¿Artista yo?
«Sabes que de entrada quería contarte algo: nunca quise ser artista, o actor cómico. Pero cuando ya me metí en esto decía ´ojalá fuera como Joselo´. Nunca me imaginé que lo sería, no porque no pudiera alcanzarlo, sino porque no me sentía artista. Llegar aquí es algo que no pensé. La única vez que intenté buscar trabajo fue como guardaparques, llené mi planilla y un viejito no me aceptó. Me dijo: ´te estoy haciendo un favor´. Y al parecer no se equivocaba”.
Emilio Lovera ha sido un “borrachín” desinhibido que con la ebriedad hace sus escenas impúdicas; también un “guaperó” alucinado y snob que piensa en un mundo mejor; un “jordan” resentido que luce su clase, o un “viejo amigo” tan afectuoso que se confunde su sexualidad sin proponérselo.
-¿Es fácil moverse en este medio, conseguir amigos?
-Es fácil tener amigos pero también te consigues quienes quieren serlo y no lo son. Pero así es en todas partes, lo que pasa es que uno se come la magia de la televisión, eso te tapa los ojos y sueñas con que todas las personas son buenas y los artistas somos como los arquitectos, los recojelatas, los ladrones, los bomberos, hay gente buena e idiotas.
-¿Qué tan artista se siente?
-Me siento artista única y exclusivamente cuando trabajo. En este momento estoy traicionando al gremio porque estoy contestando como yo, sino te diría la televisión es chévere, es un mundo mágico. Ya me han llamado la atención por contestar así, me han dicho, ‘los trapos sucios se lavan en casa’. Y de algo sirve porque me he ganado el respeto de la gente para quien trabajo. Por eso soy antiartista en ese sentido. Siento que estoy haciendo las cosas lo mejor que puedo y he descubierto que a la gente le gusta, se ríen y me estoy preparando más profesionalmente para que la gente se sienta orgullosa de mí como venezolano.
Rochela sin nombre
“La Rochela”, así la nombra. A secas. Un espacio que a su entender ha tenido sus altos y sus bajos y en estos momentos la siente apática. En honor a la verdad siempre ha sido más que magia ese humor que nos gana cuando, entre bastidores, se sabe de choques de egos, envidias y hasta de malas acciones. Gente de máscaras, en caras cuando la palabra acción se activa para la pantalla.
«Cuando la gente ha tenido necesidad de humor, la rochela se lo ha dado, han surgido otros programas de otros canales, que vienen y van, pero este programa es único. Otros han funcionado porque son vistos en el exterior y nosotros tenemos menos de un año haciendo un trabajo paralelo para que también se vea afuera. Sí, la rochela es local, pero no por modismo, sino por temática; aunque puede existir casos similares en otros países, nosotros trabajamos con nombres y apellidos de los personajes. La gente ha visto este paralelismo como un bajón pero no es así, ya nos subieron de horario dentro de la cadena Telemundo a petición del público.
“Cuando la gente ha tenido necesidad
de humor, la rochela se lo ha dado, han
surgido otros programas de otros canales, que
vienen y van, pero este programa es único”
-¿Qué es La Rochela?
-Funciona como requisito para formarse en el oficio, es algo mágico y más en la radio. Yo empecé 1981 en las dos. Era como la mascota, el aprendiz, y todavía la veo como la mejor y única escuela, hablando en forma ortodoxa, es ahí donde uno le dice a los amigos que aprendan.
-¿Ha impulsado a nuevos cómicos?
-Bueno, no soy yo quien debe decirlo, pero está Nené Quintana y Carlos Rodríguez.
Lovera dice que lo han envuelto en palabrerías que dicen que anda de divo por el mundo y se defiende. Su responsabilidad en La Rochela es inmensa y eso sí lo sabe. Tal vez tanto que quiere crecer y hacer un nuevo programa junto a Laureano Márquez, uno de sus amigos prestados de la televisión, quien le hará los libretos. «Yo me lo traje de nuevo para la televisión porque estaba bastante decepcionado, pese a que casi toda su carrera la ha realizado ante las cámaras. Él es un intelectual que quiere leer, quiere ser filósofo, pero lo he rescatado para que trabajemos juntos. Laureano es un tipo valioso que no se acostumbró al desorden de la televisión».
Reírse de sí mismo
-¿Qué le cansa del oficio?
La pregunta quedó suspendida en unos eternos minutos en una grabadora recogiendo risas vecinas. Se pensó bien la respuesta.
-Me obstina la fórmula que quiere aplicar la gente que cree saber de televisión, que dicen tener muchos años de experiencia y no se dan cuenta que es un solo año repetido equis veces y hacen lo mismo de siempre y te aplican la del cargo. Están montados y no arriesgan, ven la televisión como un negocio, una pulpería que necesita vender porque, sino quiebra. Y te dicen que los chistes tienen que subir cerros y esos imbéciles ni siquiera saben lo que es un cerro.
–¿Con qué se alimenta para mitigar eso?
-Me apego a las cosas naturales, me encanta el mar y me compré un ranchito por San Antonio del Golfo, donde te digo que voy a ayudar al cura en sus actos benéficos. Allá también tengo una lancha de 23 pies que está toda “eschoretada” y tengo que arreglarla, con ella navego y me siento tranquilo.
-Le ha pasado que con algún chiste nadie se ría
-No, y si me pasa me acuerdo de mi amigo Carlos Sicilia quien me enseñó a hacer que la gente se ría hasta de un mal chiste.
-¿Qué le hace llorar?
-Tengo problemas en los lagrimales que se me secan, pero lloro mucho en las películas de Robin Williams.
-De risa…
-No, lloré como un niño en Mrs. Doubtfire y también lloro cuando mis hijos dicen cosas que me recuerdan a mí de niño… me da sentimiento.
Este artículo se publicó el 17 de junio de 1996 en el periódico El Nacional, Caracas, Venezuela.
El presente
Reside en Miami junto a su familia, donde sigue con sus presentaciones de humor. Durante el 2018 y parte del 2019 cesó debido a que estaba padeciendo de cáncer de colon superado finalmente. El pasado fin de semana, familia cercana estuvo compartiendo con el humorista, quien sigue tan cercano y afable como siempre.
Fuente consultada: https://es.wikipedia.org/wiki/Emilio_Lovera

