Marcel Proust, escritor francés, nació en París el 10 de julio de 1871, en el seno de una familia acomodada y culta, de padre católico y madre judía. Desde niño sufrió de asma y su vocación hacia la literatura la consolidó tras el servicio militar.
Fundó la revista cultural Le Banquet junto a Daniel Halévy y Robert Dreyfus, y gracias a sus publicaciones en La Revue Blanche y en el prestigioso Figaro, creció su notoriedad. Llevó una vida mundana en contacto con intelectuales y con la nobleza, se le consideró un snob que gustaba hablar de la gente y perder el tiempo, pero era un apasionado escritor cuya mundanidad alimentaba su obra. De esa época son “Los placeres y los días” (1896), compilación de relatos y ensayos prologada por Anatole France, las traducciones de John Ruskin y el trabajo sobre su autobiografía espiritual, “Jean Santeuil” (1952).
Un duro golpe fue la muerte de su madre (1905) y un año después se agrava su afección respiratoria. Se distancia de la vida social y se dedica a su obra maestra “En busca del tiempo perdido”, siete novelas publicadas entre 1913 y 1927. El segundo volumen, “A la sombra de las muchachas en flor” (1918), ganó el reputado Premio Goncourt, y los tres últimos salieron a la luz póstumamente. Esta obra considera la memoria como vehículo que permite recuperar el tiempo vivido, en particular la “memoria involuntaria”, aquella que se activa a través de los sentidos.
De estilo impresionista y simbolista, con prosa lenta, nutrida en detalles, de diálogos simultáneos y de frases muy largas y laberínticas. El adjetivo “proustiano” alude a un arte exquisito y refinado, y su obra constituye un hito en la literatura del siglo XX.
Falleció en París el 18 de noviembre de 1922.

