Fuente: origen y manantial de la vertiente. Corriente de energía latente. Flujo consciente. Pensamiento creador inherente al verbo emergente. Sustancia adherente. Magnetismo atrayente. Retorno inminente.
Esto que parece un rap, retahíla de sustantivos con sus respectivos adjetivos calificativos; es el libre fluir de una mente que pensó en la fuente.
Remontando dimensiones transitadas, el Alma siente la conexión con la fuente y deja de ser Alma, para solo Ser. Impoluto, inmutable, esencia pura de la consciencia. Aquella figura paterna que espera el regreso de sus prodigiosos hijos, plenos en verdad, sabiduría y amor. Cada partícula suya, tras haber recorrido millones de años luz y experimentado eras y eones; siente ahora el llamado del retorno. Como una caracola que resuena en su interno y hace vibrar cada célula con el sonido primordial creador. Aquello que se escuchó al inicio, antes de que se creara la Luz Eterna.
¿Quién Soy? Ya nos lo preguntamos lo suficiente. Y aunque creamos desconocernos, la verdad es que somos; aunque persistamos en percibirnos distorsionados y nos creamos el mal reflejo de la ilusión.
La resistencia que sostiene el ego ante el llamado del retorno es natural. Es una sentencia de muerte. Por eso se aferra a las sombras y las potencia. Pulsando lo irresoluto, la mentira no expuesta, el dolor no sanado, el miedo no trascendido, la rabia no transformada y el deseo no disuelto.
Este planeta tiene un reactor, receptor y emanador de la energía cósmica. El Monte Kailash. De Él nacen cuatro ríos que fluyen en las cuatro direcciones: El Indo, conocido como el río del León, fluye hacia el Norte. El Brahmaputra, literalmente, el hijo de Brahma; fluye hacia el Este. Es conocido como el río del Caballo. El Karnali, afluente del Ganges; fluye en dirección Sur y es conocido como el Pavo Real. Finalmente, el Sutlej, el río Elefante que fluye al Oeste.
Si uno fuese un ave, por decir un cisne, que sobrevolara las alturas del Himalaya y dirigiera su mirada al monte Kailash, contemplaría claramente este fenómeno. Como desde la Montaña más Sagrada de nuestro planeta nacen y fluyen cuatro ríos que portan en sus aguas la memoria de la creación. Sus moléculas contienen la información del Ser.
En su recorrido desde las áridas cumbres heladas hasta sus desembocaduras en los océanos van ofrendando vida, sustento y se van poblando de seres que saben que dependen de ellos y que a pesar de que los contaminen, ellos simplemente Son. Porque se saben de la fuente y a disolverse van en el océano. Tal vez de allí brote esa reverencia y devoción que se les tiene. Porque se reconoce en ellos el principio inmutable del Ser.
Nacer, fluir, recorrer, cargarse de información sin perder la esencia y finalmente disolverse en la unidad de la molécula que siempre fue. H2OM.
Fuentes Consultadas:
- https://biblioteca.acropolis.org/simbolismo-de-la-fuente/
- https://es.scribd.com/document/205246399/Rojas-Israel-Fuente-de-La-Vida#content=query:agua,pageNum:184,indexOnPage:0,bestMatch:false
- https://www.enigmatictibettravel.com/es/destination/mount-kailash#:~:text=El%20monte%20tambi%C3%A9n%20da%20origen,El%20R%C3%ADo%20del%20Elefante%20(Sutlej)


Om Namaha Shivaya gracias Divina Madre