Marta Colvin Andrade, escultora chilena, nació el 22 de junio de 1907 en Chillán, Ñuble, hija de un irlandés y de madre artista de ascendencia luso-chilota. Se casó a los 16 años con un agricultor de ascendencia francesa, con quien vivió en el fundo “El Mono” y tuvo tres hijos. Inició su formación artística en Chillán, con su maestra de dibujo quien la introdujo en la escultura. Fue co-fundadora de la Sociedad de Bellas Artes Tanagra o Grupo Tanagra.
El terremoto de 1939 que destruyó su casa en Chillán, fue un punto de inflexión en su vida; histórico por causar el más alto número de víctimas del país, el panorama de destrucción que dejó influyó en su obra posterior. En Santiago, y con más de 30 años, ingresó en la Escuela de Bellas Artes (1939-1945); fue ayudante en el Taller de Escultura (1943), luego profesora auxiliar y finalmente titular (1957-1972).
Amplió estudios en París y Londres donde conoció a Henry Moore, con quien estableció una gran amistad. Éste le enseñó a valorar la cultura precolombina, de ahí que completara su formación viajando a Perú y Bolivia.
Su obra inicial es figurativa, evolucionando luego hacia lo abstracto, en busca de representar las fuerzas naturales. Hábil en distintas técnicas, trabajó la piedra, la madera, el bronce y otros metales. En los 60’ encontró su estilo personal, caracterizado por formas verticales elevadas mediante la colocación de bloques y piezas sobre bloques. Fue muy prolífica y abarcó todos los formatos, incluyendo grandes piezas al aire libre ubicadas hoy en distintos lugares del mundo.
Gozó de gran reconocimiento nacional e internacional y recibió innumerables galardones, entre ellos los Premios Nacional de Artes Plásticas 1970 y VIII Bienal de São Paulo 1965.
Falleció el 27 de octubre de 1995 en Santiago.

