Gabrielle Chanel, diseñadora de modas francesa, nació en Saumur el 19 de agosto de 1883 en el seno de una familia pobre. Al morir su madre, su padre la dejó en el orfanato del convento Santo Corazón de María donde aprendió a bordar y coser. Luego asistió a un internado religioso en Moulins, donde formaban chicas profesionales y les buscaban empleo, pero escapó.
En un cabaret local la llamaban “pequeña Coco” por sus canciones “Kokoriko” y “¿Qui qu’a vu Coco?”, apodo que finalmente adoptó. Con Étienne Balsan y Arthur Capel conoció el mundo de la alta sociedad y abrió los primeros locales, inesperadamente exitosos, donde comenzó a ofrecer sus piezas vanguardistas. Ella misma lucía sus creaciones hasta que la actriz G. Dorziat las usó, impulsando su carrera. Presentó su primera colección en Vogue (1916), comenzó a exportar a los EEUU y abrió su casa de moda en uno de los barrios más lujosos de París (1918). El período de entreguerras fue el más próspero.
Innovó pensando en una mujer del siglo XX independiente y emancipada que usaría ropa, zapatos y accesorios cómodos y elegantes, recortó la falda, impuso los pantalones, las piezas deportivas y el cabello corto. Su producción se extendió entre las mujeres y sus conceptos entre los modistos. Sus diseños más reconocidos fueron el traje sastre femenino de tweed, el pequeño vestido negro, el bolso 2.55 y el perfume Chanel N°5.
En los años 30 vistió a las celebridades hollywoodenses y francesas. Su empresa alcanzó los 4000 empleados y 58.000 unidades/año producidas, que tuvo que reducir a la mitad durante la Segunda Guerra Mundial. Su relación con el nazismo la perjudicó en Francia, pero se mantuvo en Reino Unido y EEUU.
Tuvo múltiples amores con aristócratas y contacto con importantes personajes políticos. Recibió distinciones a finales de los 50.
Déspota y solitaria en sus últimos años, falleció en París el 10 de enero de 1971.
Fotografía: la diseñadora Coco Chanel arreglando una modelo que desfilará con el traje sastre femenino de tweed.

