Si hoy somos lo que fuimos, entonces, el deber espiritual es seguir evolucionando. No otra cosa. El futuro no puede ser tentación por la esclavitud sensorial; solo entendimiento, creación, disolución del karma, es decir, todo lo que permita y configure la no dualidad. Nada puede impedir que la luz nos mantenga sujetos al propósito. El futuro del ser humano, que está en condiciones de ofrendar amor, ratifica un elogio mayor a su propia condición. Su coherencia espiritual, su percepción del universo, su aproximación a la Nada, produce la elevación que es inherente a su naturaleza lumínica. ¿Puede un ser dual, cargado de karma, aspirar a un futurible que le permita construir un presente no contaminado?
Aquí introducimos al lector en una encuesta, en la que quisimos explorar, nunca absolutamente, pero si, con el ánimo de elaborar una atmósfera que nos impulse a comprender este sofocante tema de mirar hacia adelante, nunca bajo las pautas clásicas del devenir en cuanto a la construcción de una sociología del futuro, bajo el patrocinio de los deseos materiales, sino abrasados al desarrollo de consciencia.
Ciertamente, somos desarrolladores de nuestros propios futuribles. Nadie puede asumir nuestro destino, solo que sí podemos ajustar, desencadenar, amoldar en ese horizonte de sucesos, las variables que nos faciliten, uno, el despertar, dos la experimentación disciplinada de ese factor, y tres, el aplomo espiritual suficiente para asumirnos en luz y trabajarnos internamente. Es una asignatura impostergable que ha sido eludida con fatal inconsciencia.
En muchas ocasiones, solemos responsabilizar a los contextos sociales, entornos sociopolíticos, orígenes, en fin, argumentos que arrastran al autoconocimiento a lugares insospechados, de mantenernos en las arenas movedizas de la ignorancia, de esa infección kármica que quiebra voluntades. Sin duda, olvidamos que somos naturaleza perfecta, aunque nos manifestamos imperfectamente, pero eso no significa el fracaso absoluto de la especia, sino su obligación de sacudir la memoria, despertarla y avanzar.
Si nos gobierna el ego, los futuribles no constituyen buenas noticias. El microcosmo debe estar bajo el absoluto dominio de la consciencia plena, y esa verdad, ilumina todos los horizontes posibles. Es la belleza que se manifiesta. La encuesta que presentamos referencia la necesidad de que, al gestar tus propios futuribles, estás gestando, o anticipando un destino con los contenidos que has amasado en función del Propósito Mayor. Una aspiración suprema, que debe estar en perfecta armonía con la supraconciencia.
El papel que representa el futuro en la condición humana no deja de producir paradojas, de recrear firmamentos ilusorios, irreales, pero aún así, nos desplazamos como atribuyéndole a esa variable, que se divierte con el tiempo, un intolerable apego. Siendo un molde tan vasto, impermeable a las desdichas cuando se tiene la facultad de adoptar todas las formas futuribles posibles, además, sin ser ninguna de ellas, es la aspiración mayor, cuando admitimos que el presente ya es una decantación del pasado y el futuro.


Hermosa reflexión 🙏 Om Namaha Shivaya!
Maravilloso artículo