EXPEDIENTES E.T. | Archivos, memorias y tránsitos de Shaktima
Una serie de artículos difundidos en El Nacional, cuando Shaktima cumplía labores periodísticas en la fuente de Arte y Espectáculos de ese diario caraqueño. “Milagrosamente” fueron enviados todos los archivos publicados durante el año que laboró en esta institución en Venezuela, justo antes de que se retirara. La idea de reproducirlo 25 años más tarde responde a una remembranza, así como corroborar una faena de intercambio constante con almas y sus proyectos de vida.
Por Erika Tucker
GLEDYS IBARRA: SOY EL PRODUCTO DE UN SUEÑO
Desafió a quienes por negra no le dieron más vida sino de “cachifa”*. Ha demostrado con creces que con su piel morena y sus ojos verdes logró crear un color inédito para su talento.
La breve espera nos situó a las puertas del canal, en ese espacio que reúne: vigilante, recepcionista y el pase de entrada, la legalidad del acceso restringido. Momento ocioso para imaginar la perseverancia del «extra»* , de vocación inagotable para soportar con paciencia cualquier trámite que le permita llegar a la pantalla.
-¿Hizo mucha antesala en sus comienzos?
-Muchísima, eran horas y horas de espera en la puerta procurando un papelito en algún espacio del canal.
-¿Años, tal vez?
-Bueno, yo pasé dos años como extra. Fui la que comía papitas al fondo, la que traía la bandeja con el café, señora que pasa con niñita, mujer que llora en una acción, mujer 2 y mujer 1, también.
-Sin nombres, sin papel, sin libreto…
-Así mismo fue.
-¿Le molestaba?
-Quizá, no lo sé ahora… yo tenía, siempre tuve mis aspiraciones.
-¿Cree que es bueno comenzar desde abajo?
-No sabría decirlo, no sé de la otra parte. Conozco la que viví y me gusta porque sé valorar cuánto me ha costado. Sería como hablarte de la alegría sin conocer la tristeza y no puedo. Siento consideración y respeto por lo que tengo.
Gledys Ibarra dice estar en el momento más maravilloso de su vida, no sabe si el mejor, porque es corta todavía su historia y ve larga la que viene. A partir de mañana se muda nuevamente a las pantallas como María Teresa, su personaje en “Volver a vivir». Allí, cada noche, identificada en nombre y con un libreto propio -producto de la inspiración que le causó a Fausto Verdial- inicia la aventura de la protagonización. Desprendida está de conflictos, su rostro habla de amor y hasta da brincos y vueltas sobre sí misma. Brinda ingenuidad con su voz aniñada, desde sus gestos que ahora lucen más naturales, pero traslucen por igual el temple de una mujer de inconmensurable fortaleza.
NEGRA IGUAL “CACHIFA”
Al nombre de Nancy respondió por primera vez, tal vez a Lupita Ferrer o Raúl Amundaray, en Cristal, siendo estos sus patrones. Ella, obediente y dispuesta, era el eje en tres capítulos, debía declarar para una averiguación sobre un intento de homicidio, manteniendo la trama en vilo.
-¿Cómo soportó el racismo?
-Mi caso es particular, me siento bien cuando me llaman «la negra» y creo que ha sido por costumbre, siempre cuando se refieren en el canal o en mi casa a «la negra» eso es conmigo y no me molesta. Pero creo también que mi lucha fue doble, porque además de vencer el racismo que hay en la televisión, tuve que hacerlo por la gente que apostaba a mi fracaso.
-¿Cómo así?
-¿Para qué lo intentas? -me decían-, si nunca vas a pasar de ser una “cachifa”. Y ya lo dije una vez: si aquel papel me lo dieron por negra, solamente le perdono a esa gente su racismo porque para mí la oportunidad fue otra. Creo que cada actor necesita de esos pequeños papeles para probarse a sí mismo y a los productores si se sirve para esto. Saber, si se cuenta con la naturalidad y el profesionalismo suficiente, para hacerle creer a la gente que uno realmente es la cachifa que es capaz de traer el café.
-¿Qué le produce estar en plena protagonización?
-Me sorprende mucho, casi como que no me lo creo. He llegado a pensar para mí, que al fin me ha caído la “locha”* y no descanso en mis aspiraciones. No critico para nada a la gente que sueña con trabajar en Hollywood, porque el actor no tiene por qué colocarse límites. La piel de un actor da para colocarse en muchas otras, podemos brincar de psiquis en psiquis si nos preparamos. A mí lo que realmente me preocupa en este oficio es que la gente me crea, que logre detenerlos frente a la pantalla con mis actuaciones.
-¿Qué tanto ha pesado su origen entre “humilde y marginal”, términos utilizados en algunos casos, para desmerecer su trabajo?
-Ese es mi origen y mi verdad y no lo tapo, ni con uno ni diez dedos, tengo muchas cosas importantes en mi vida dentro por él. Estoy segura de ser la mujer que soy hoy por lo que tenido. Además, no le tengo miedo a los papeles de marginal y creo que hay demasiada gente con dinero en el bolsillo que son más marginales que yo.
LOS SUEÑOS POSIBLES
Gledys va -religiosamente- cada domingo a Catia, donde todavía vive su familia y sus amigas de infancia, a quienes ya le habrá contado sobre sus paseos por Francia, Inglaterra, Estados Unidos y sobretodo del que realiza diariamente dentro de sí misma, por los que se encontró y desde ahí sigue.
«Tuve una infancia bella en la que mi familia me brindó amor, me inyectó confianza, además de ese sentimiento que me ha permitido hacer mis sueños posibles». El primero fue cuando su tía la llevó, contando con trece años, al montaje que dirigía Gustavo Rodríguez en un colegio universitario, saliendo favorecida en la audición y allí comenzó la historia.
«Yo le diría a la gente que crean en sus sueños porque soy el producto de un sueño. Ahora, cuando me veo en el espejo cada vez veo mejor a la mujer que soñé ser”
-¿Podría dejar de actuar?
-No, no creo.
-¿Es novelera en la vida real?
-Para nada, soy lo más liviano que hay en este mundo. Afortunadamente encontré en sitio para actuar y no puedo dispararme lo mismo en la vida real.
-Ya mostró lo que sería capaz de hacer por un personaje: raparse el cabello, ¿qué más haría?
-No lo sé, no lo podría decir sin tener enfrente lo que el personaje me exija.
-¿Qué no haría?
-Tampoco lo sé, pero no haría pornografía, por ejemplo.
-¿Algún sacrificio físico?
-Lo hice una vez cuando me pidieron que me operara la nariz para el personaje de «la leona negra”, en «Los diamantes de la muerte”, de Michelena. En ese momento sin dinero me fui a la «bruja de Valencia” (una cirujana plástica de reconocidos méritos en el medio) y me operó. Eso me favoreció para el resto de mi vida porque me suavizó mis rasgos.
AMORES IMPUBLICABLES
Fue público el tiempo que Gledys se tomó para sí. Un descanso entre comillas que la sacó de las faenas amorosas de los «Amores de fin de siglo». «La vida me llevó a ese momento en que quieres encontrarte”. Fue cuando se dio aquel viaje externo (dos meses en Colombia, cuatro en Inglaterra) que la ayudó a llegar al punto más profundo de sí misma. Recibiendo honores por su personaje en «Sicario» y el regreso no tardó en colocarla en un papel en teatro, otro en cine (Santera), hace poco en un video (Carolina y yo) y ubicarse en su eje más seguro.
-¿Cómo se maneja en el amor?
-No me manejo como mucha gente piensa.
Fue cuando la pluma se detuvo por un buen rato y Gledys soltó sentimientos inconfesables. No quiere inquietarse por lo que no la ocupa ¿para qué? se preguntó. «En este momento estoy enamorada, estoy como quiero estar, no publico amores ni me interesa que la gente sepa más que el respeto que les tengo y el amor con el que llevo mi trabajo. Lo demás es gastar energía que la necesito para mi propio crecimiento.
-¿No hay pecados?
–No, y si te hablara de alguno tendría que hablar de mis virtudes y tampoco puedo.
-¿Miedos?
-Que la gente me crea es vital. ¿Inseguridad? Es posible, pero es la normal y no la oculto. El miedo lo convierto en energía y me da fortaleza para crear los personajes, sé cuando hablar y me siento segura hasta estando en silencio.
-¿Algún malestar inmediato?
-Ninguno, yo siempre ando con el diente frío.
*Cachifa: En Colombia y Venezuela coloquialismo que alude a persona que se desempeña como empleada doméstica, servicio o sirvienta a las órdenes de un empleador.
*Extra o figurante, términos que en el mundo del espectáculo recibe la persona sin categoría de actor que solo aparece de fondo y no pronuncia ningún parlamento..
Este artículo fue publicado el 07/01/1996 en El Nacional
Inglaterra prometida
En estos tiempos en los que nos batimos a causa de los huracanados aires confrontativos sobre el racismo y sus entrañas, nos parece oportuno rescatar de los textos de Shaktiananda esta entrevista sobre el tema a una de las actrices más destacadas del espectáculo venezolano, Gledys Ibarra. Esta mujer transcendió esas barreras y hoy, instalada en Kent, Inglaterra sigue haciendo lo que le gusta y sabe hacer. Fiel a su vocación y su integridad humana, Ibarra sigue siendo una de las actrices más amadas por su público que reconoce su talento, disciplina y tenacidad. https://es.wikipedia.org/wiki/Gledys_Ibarra


interesante recordar esa vision ylas preguntas que se hicieron en esa epoca sobre ir mas alla del ser una artista comun…mas alla del racismo que opero durante mucho tiempo para el protagonismo en las novelas