Desglosando la palabra sánscrita Mahashivaratri, podemos recordar lo que significa: Gran Noche de Shiva (Maha significa “gran” y Ratri “noche”). Sin duda, es una noche muy especial en la que se celebra la Conciencia Shiva, entre los meses de febrero y marzo del conocido calendario gregoriano. Se festeja en India y en muchas otras partes del mundo como un momento lleno de fuerza y júbilo.
Este evento milenario se menciona en diferentes Puranas (Skanda Purana, Linga Purana, Padma Purana, entre otros textos antiguos), en los que se cuentan distintas historias de un mismo hecho, el comienzo de un estadio mayor en el espiral de la existencia eterna.
Se narra como aquel baile cósmico de la creación, la preservación y la destrucción que el Señor Shiva danzó, haciéndose presente en todos los rincones del universo; se cuenta como aquella noche en la que el Padre sale de su infinitud para casarse con su mitad femenina, su Shakti y deja su estado meditativo, ese en el que nada existe, para reencontrarse con lo que Él mismo creó, es decir, la Fuerza indefinida e inmanifiesta entra en su Creación para surgir en la forma de un Lingam de luz; también se relata como aquel acontecimiento cósmico en el que Shiva absorbió el halahal en el batido del océano de leche (o el big bang de nuestra galaxia) y lo mantuvo en su cuello, soportando su virulencia al punto de dejar una tonalidad azul en su cuello.
Puede que todo quede en una simple historia con personajes aparentemente ajenos al imaginario occidental, pero cada noche de estas es como un peldaño que se coloca para acceder a una matriz de conciencia mayor, y lo que llamamos Aquello, lo inasible, Eso, lo que Es, cruza el umbral sin ningún obstáculo, llenando de luz-información-conciencia todo sistema atento y receptivo, en esa vertical descendente.
Esta noche auspiciosa, más que una simple noche de vigilia, es una oportunidad para experimentar el vacío o cosmos interior donde habita el Shiva oculto de cada uno. Se da la coyuntura en la que se liberan aberraciones mentales, porque la mente no tiene ojos sino para Él y la Luna desaparece en su efluvia, porque de sus 16 fases, las mismas de la mente, se eliminan 15, quedando sólo una que ni siquiera se podrá distinguir en la siguiente luna nueva. Una a una se van desvaneciendo, hasta menguar profundamente y desaparecer.
En el fractal que somos, ¿qué son estas fases? Las emociones, lo sensorial, los deseos, los vicios internos que se expresan como delincuentes que roban la energía de una mente prístina. Estos malhechores mentales son aniquilados en la Gran Noche del Señor Shiva, cuando el sopor se densifica en una espesa niebla que da paso irremediablemente a la luz del amanecer.
Fuentes:

