Marco Tulio Cicerón, filósofo, abogado, político, orador y escritor romano, nació en Arpino el 3 de enero de 106 a.C. en el seno de una familia plebeya de casta ecuestre. Se formó en Roma con oradores y jurisconsultos y se convirtió en un reconocido abogado. También viajó a Grecia donde estudió las distintas corrientes filosóficas en Atenas, Alejandría y Rodas para sintetizarse en una posición esencialmente ecléctica.
De regreso en Roma continuó con su brillante carrera política, talentoso orador y abogado, ejerció cargos hasta ser electo cónsul del Senado, posición desde la cual navegó por aguas peligrosas. Fue defensor del sistema republicano tradicional, se opuso a Julio César y denunció la conspiración de Catilina con los discursos más célebres de su oratoria, y por los que este acabó ejecutado. Más tarde, este triunfo se convirtió en su espada de Damocles por el que fue finalmente condenado y ejecutado también.
Fue un importante divulgador de la filosofía griega, creó las bases de una terminología filosófica latina y fue de gran influencia en su filosofía política. Es reconocido como uno de los más importantes historiadores de Roma republicana. Su obra es extensa y entre sus principales escritos están: los “Discursos” (I-VIII), las “Cartas” (I-IV) por las que se le atribuye el inicio del Renacimiento y Humanismo del siglo XIV, “De república”, “De legibus” donde funda el derecho romano en la ley natural, y las “Discusiones tusculanas”, sobre cómo liberar el miedo a la muerte, el dolor, dominar las pasiones y deseos, se considera la más importante.
Autor muy influyente en pensadores y políticos de la Ilustración y uno de los más relevantes de la cultura europea.
Murió en Formia el 7 de diciembre del 43 a.C.

