Tiempos de paz, si, para quien la sembró durante el 2020. Tiempos de amor, sí, para quien construyó armonía, hacia adentro y hacia afuera, durante una temporada que más bien enarbolaba principios de distanciamiento y desesperanza. Atrás ha quedado el cúmulo de interpretaciones sobre lo bueno, lo malo y lo feo de este aquí y ahora, y desde nuestra percepción y emociones, no vacilamos en celebrar el encanto que produce la navidad a través del reconocimiento en dicha, ventura, gozo, hacia la Madre Shaktiananda.
Quienes nos aventuramos en este hermoso llamado del UpaniNews, nos aproximamos a varios términos, exploramos su conjunción divina, y exteriorizamos el invalorable sentido del resguardo que implica la relación discipular con nuestra Gurú. Lo escrito, expresado está; con las formas de cada quien, con el destello de cada quien, con el nivel de conciencia que asumimos cuando sabemos que nos asistimos a nosotros mismos. Esperanza, prosperidad, misericordia, tal es la inmensa gratitud que nos asiste, que no pocas han sido las veces que no encontramos palabras para manifestar lo vivido…
Gracias por estar allí, Madre.






