Louise Dahl-Wolfe, fotógrafa estadounidense, nació el 19 de noviembre de 1895 en San Francisco, de padres inmigrantes noruegos. En 1914 ingresó en la Universidad de Arte de San Francisco donde estudió diseño y pintura, incluidos por supuesto el dibujo, la composición y la anatomía, continuando luego en la Universidad de Columbia, Nueva York, con diseño, decoración y arquitectura. Un viaje a Europa y Túnez con su amiga y fotógrafa Consuelo Kanaga, y el contacto con otros fotógrafos, la llevan a dedicarse a este arte/oficio.
En 1936 entra en Harper’s Bazaar cuando estaba en declive y “no existían fotógrafos de moda”, abriéndose ante ella un nuevo horizonte y convirtiendo la revista en un referente nacional. Atrás quedaron las fotos rígidas y pasivas, y surge la fotografía de la mujer vista por la mujer, como un sujeto cuyo espíritu se independiza, se moderniza, se expresa con desenvoltura y comodidad en un mundo que pasa del estudio cerrado al aire libre y la luz natural.
Dahl-Wolfe planifica su trabajo en escenarios naturales y culturales del norte africano, Sudamérica y España, transmitiendo en sus imágenes libertad, belleza, naturalidad y movimiento. Utiliza el blanco y negro y realiza un manejo profesional del color.
Es la innovación y es la inspiración de colegas como Irving Penn y Milton H. Green. Trabajó para Chanel, Dior y Balenciaga, Clare Potter y Claire McCardellen y fotografió celebridades como Bette Davis, Lauren Bacall y Vivien Leigh, entre otras.
Distinguida con medalla (1939) y premio (1941) del Art Directors Club, seleccionada por “America’s Outstanding Woman Photographers” (1950), fue olvidada hasta la publicación de sus memorias (1980) y las sucesivas exposiciones nacionales. El museo londinense Textil y de la Moda le dedicó su primera retrospectiva (2017).
Falleció en Nueva Jersey el 11 de diciembre de 1989.

