Antonio de Padua, teólogo y santo católico portugués, se estima que nació el 15 de agosto de 1195 en Lisboa como Fernando Martins de Bulhões, en una familia noble y acaudalada. A los 15 años ingresó a la Orden de los Hermanos de la Cruz en San Vicente, renunció a su herencia y se trasladó (1212) al Monasterio de la Santa Cruz, Coimbra.
Estudió teología y latín, y profundizó en las Sagradas Escrituras y en la teología de algunos doctores de la Iglesia. Ordenado sacerdote (1214), supo de unos frailes franciscanos alojados en una ermita, llamándole la atención su vida sencilla. En 1220 cinco franciscanos decapitados en Marruecos fueron enterrados como mártires en el monasterio; Fernando decidió cambiarse de orden.
Admitido por los franciscanos adoptó el nombre de Antonio y se fue para Marruecos deseando ser un mártir, enfermó gravemente e intentó regresar, pero una tormenta desvió la embarcación hasta Sicilia, donde permaneció recuperándose con los franciscanos de Milazzo. Celebrando el Pentecostés en Asís (1221) conoció a Francisco y decidió no regresar.
Tras recuperarse completamente en Montepaolo (1222), Forlí-Cesena, en oración y estudio, comenzó a predicar sin prepararse, pero con mucha profundidad; pronto se supo de la calidad de sus palabras y Francisco le confió la enseñanza teológica de sus hermanos. Ejerció el ministerio en el norte de Italia y sur de Francia, entabló arduos debates y llegó a convertir, entre otros, a un obispo cátaro. Fue nombrado superior provincial y se estableció en Padua (1226).
Como superior general y delegado en la corte papal de Gregorio IX (1228), sus sermones fueron aclamados y luego compilados en “Sermones in festivitates”; el Papa lo describió como «joyero de la Biblia» y «Arca del Testamento». Se le adjudican varios milagros.
Falleció el 13 de junio de 1231 y fue canonizado y proclamado doctor de la iglesia por Gregorio IX en 1232.
Fotografía: https://www.elpandelospobres.com/sites/default/files/noticias/antonio_de_padua_vida.jpg.
