Si nos remitimos a conceptos, se dice que el voluntariado es el resultado de una libre escogencia a la hora de accionar, sin esperar nada a cambio. La necesidad interna de ayudar a otros “más necesitados” es la principal premisa, partiendo siempre de posiciones antagónicas, en las que una de las partes está en una posición privilegiada frente a la otra más “necesitada”.
En tiempos remotos, esta práctica, asociada a la caridad, derivó directamente de las prácticas espirituales, y si esta reflexión la llevamos hacia la degradación de conciencia de estos tiempos, provino más bien de las religiones, sin desmerecer el peldaño que pudiesen éstas significar en el camino de las almas.
Como ha dicho Ken Wilber, las religiones “seguirán ofreciendo sacramentos, distracción y mitos (y otros consuelos horizontales que cumplen con funciones meramente traslativas)”. Aparte, de las prácticas contemplativas que, como Wilber dice, “cumplen con la función de alentar una transformación (más bien) vertical”.
En ese sentido, la traslación mencionada por Wilber no refiere solo a las prácticas espirituales relacionadas con el cristianismo, como se pudiese pensar, sino que engloba todo dogma, sea relacionado con el Cristo, el Buda, el Universo, los Rayos Violeta o Azul, entre otras e innumerables variantes de lo que podría definirse como el Dios. Su visión abarca todo dogma, porque en el fondo toda religión partió de una verdad que luego se convirtió en doctrina sectaria, invariable e inmutable, que no sintetiza sino que fragmenta.
Esquematizando entonces esta acción humana, podríamos diferenciar la filantropía de la caridad, pero mucho más allá, del karma yoga. Tres peldaños de una misma escalera en la que la consciencia puede esclarecer y llevar a la supuesta frase gandhiana que ha devenido en lugar común: “Sé el cambio que quieres ver en el mundo”.
Digo supuesta frase porque en la verdadera fuente, Gandhi dijo:
“Solo reflejamos el mundo. Todas las tendencias presentes en el mundo exterior se encuentran en el mundo de nuestro cuerpo. Si pudiéramos cambiarnos a nosotros mismos, las tendencias en el mundo también cambiarían. Así como un hombre cambia su propia naturaleza, también cambia la actitud del mundo hacia él.”
Entonces, ¿cuán falsa pudiera ser la caridad? ¿Cuán insincera la solidaridad o la filantropía? ¿Hasta qué punto nos colocamos realmente en los zapatos del otro? Y lo que puede ser peor, ¿es necesario ponerse en los zapatos del otro para cambiar el mundo?
Tendríamos que empezar por el estudio de la física más contemporánea e impregnar en nosotros lo que la cuántica es, y así cuestionarnos más profundamente, ¿qué es este mundo? ¿Qué somos dentro de este mundo? ¿Cómo estamos configurados en realidad? Y la interconexión con todo lo que existe es la respuesta más inmediata a lo que Gandhi intentó explicar, que vendría a ser un escueto resumen de una enseñanza milenaria.
Si el impulso de ayudar no viene acompañado de un trabajo propio de sanación, no es posible realizar un aporte verdadero, libre de impregnaciones egoicas. Andamos y desandamos el mundo fundamentado en nuestras acciones y en estas entidades de servicio, sea caridad, filantropía o karma yoga.
Por otro lado, esta última es devoción desinteresada como lo señala el Bhagavad Gita, entendiendo que la devoción no es traslativa (tomando a Wilber como referencia), no es exotérica, es propia, siendo a imagen y semejanza de un Creador, sea llamado como cada cual lo acepte, o sea una Nada a la que algún ateo o gnóstico pueda referir.
Asimismo, la otra vía es una entrega, una forma de ayuda social que consiste en ofrecer recursos humanos y materiales para un fin determinado. En el karma yoga se cumple una ley universal, en la filantropía, un compromiso social. Es la relación de trabajar hacia adentro y hacia afuera. El voluntariado concentra el esfuerzo en auxiliar al otro; el karma yoga, en ayudarse a sí mismo.
Fuentes:
https://www.monografias.com/trabajos104/teoria-todo-ken-wilber/teoria-todo-ken-wilber4
https://www.nytimes.com/2011/08/30/opinion/falser-words-were-never-spoken.html
https://plataformavoluntariat.org/es/que-es-el-voluntariado/
Imagen original Freepik


Que hermosa forma de conectar los niveles de servicio y relacionarlos sin juzgar sino desde un entendimiento y mirada de valor según el estadio de conciencia de cada quien. Sabiendo que el mayor regalo hacia otros y uno mismo es la acción desinteresada.
Estar en conexión con el creador es la armonía apropiada para dar ayuda sin esperar nada, es la felicidad de solo dar el amor que florece en nuestro interior.
🙏💛
Dar es recibir, en todos los niveles y sentidos. Lo que hago o doy a otro me lo hago y doy a mí mismo y viceversa, porque todos somos uno y en el Uno rige únicamente la Ley del Amor, que implica
extenderse, multiplicar, compartir. No se trata de altruísmo-egoísmo, ni de generosidad-mezquindad (ayudar pensando recibir alguna compensación, aunque sea psicológica). Sólo se trata de sentirse participando de la abundancia de todo bien y toda belleza universales.
GRACIAS POR LAS NOTAS INTERESANTES