Ya se ha hablado mucho, especialmente en estas latitudes occidentales, sobre el compendio de sabiduría que explica la milenaria Ciencia del Yoga. Nos referimos a la obra Los Yoga Sutras de Patanjali, que configura de forma magistral una síntesis del recorrido del alma en su sendero evolutivo.
En el Capítulo 1, apartado 33, de este Tratado, Patanjali nos dice que al cultivar, respectivamente, la amistad, la compasión, el gozo y la ecuanimidad, ante el placer o dolor que vemos en lo externo, la virtud o el vicio que observamos en el otro, la conciencia se vuelve benevolente y serena.[1]
Es importante fijar atención en las fechas de dispensación de tratados como este y comparar con decantaciones posteriores. Un ejemplo de esto es el uso del término compasión como “el método por excelencia para desarrollar un desapego a la identidad personal y generar el mérito necesario para alcanzar la sabiduría que libera del sufrimiento”. [2] Otro ejemplo está en los Cuatro inconmensurables Brahmaviharas de los discursos del Buda, una colección de escritos en idioma pali que conforman el fundamento del budismo theravada.
En este último texto encontramos lo que el Buda comentó sobre las cuatro grandes virtudes, conocidas como los cuatro Bramaviharas, palabra que proviene obviamente del antiquísimo idioma sánscrito, pero que luego, cuando los europeos empezaron a investigar estos textos budistas, fue denominado pali el idioma de estos discursos. Realmente el pali proviene de los Vedas y está intrínsecamente ligado al sánscrito clásico.[3]
La compasión, voz de origen latino que refiere al “co-sufrimiento”, al “sufrir con el otro” “entender al que padece”, es un término adoptado, con apariencia exclusiva, por el budismo, pero data desde años antes de la aparición del Buda Gautama. Es evidente que se ha venido relacionando de forma estrecha con los discursos del Buda por el impacto que tuvo el príncipe Sakyamuni cuando, luego de vivir en lujos, apartado por su padre de una realidad alterna de dolor y agonía experimentada por muchos de sus súbditos, éste logra acceder a esa realidad y decide renunciar a la vida de confort que había llevado hasta ese momento, eligiendo “la compasión”, experimentar lo que ese otro vive para trascender placer y dolor al mismo tiempo.
En ese sentido, a pesar de que este vocablo ha sido relacionado con muchísimas acepciones (como misericordia, empatía, preocupación por el otro, deseo de la eliminación del sufrimiento en general), el idioma sánscrito ha sido y es extremadamente específico en sus significados, lo que lo hace muchas veces difícil de traducir de una forma exacta.
Por ejemplo, el término daya podría traducirse como misericordia o piedad. Del mismo modo, la palabra karuna a veces es traducida como “empatía”, pero diríamos que es más cercano a la compasión, eso que se vive y se siente, desde sí mismo, hacia el otro, sea humano, animal, vegetal, e incluso hacia lo que parece inanimado.
Por otro lado, no es casual que Patanjali use los términos, traducidos en este caso como amistad, compasión, gozo y ecuanimidad, maitree, karuna, mudito, upeksha. La amistad es la más elevada forma de amor que se puede dispensar hacia el otro, sabiendo siempre que ese amor debe ser desarrollado primero hacia el sí mismo, para luego hacerlo real en el otro. Cuando eso se logra, la contentura es inevitable y la ecuanimidad se comprende porque se experimenta como una renuncia gozosa y gloriosa.
Eso fue lo que el Buda realmente experimentó, siguiendo lo que mucho antes estaba dicho en el decálogo evolutivo de Patanjali que, a su vez, conforma la síntesis de las escrituras sagradas más antiguas del planeta. Algo parecido a la experiencia de Jesús, fueron seres que experimentaron, desde sus cuerpos humanos, el camino de la unión con el Todo, ese campo indiferenciado de Conciencia, llamado Universo, Cosmos, Dios o Quantum.
Fuentes consultadas: 1 http://www.hinduonline.co/DigitalLibrary/SmallBooks/PatanjaliYogaSutraSwamiVivekanandaSanEng.pdf 2 https://pijamasurf.com/2020/09/la_alquimia_de_la_compasion_asi_es_como_ser_compasivo_transforma_la_mente_y_la_vida/ 3 https://es.wikipedia.org/wiki/Pali


“…..experimentar lo que ese otro vive para trascender placer y dolor al mismo tiempo.”.
Generalmente relacionamos la compasión con el sufrimiento ajeno, pero aquí al darnos la idea de compadecerse también de la experiencia de placer del otro nos recuerdan que el placer y el dolor son dos experiencias que por igual nos atan a este Mundo.
Que interesante el fenómeno lingüístico, en la formidable conclusión del texto, los milenios se están reencontrando; no se trata de préstamo de vocablos sino de resignificación de una «trama» milenaria.