La cita con la cama, cada noche, contiene un sinfín de situaciones y de rituales. En últimas, la buscamos como lugar de descanso, de reposo mental y físico, de desconexión del entorno, de meditación y de inmersión en el mundo del sueño y de los sueños. La cama es, en síntesis, por lo menos desde la cultura occidental, el espacio más propicio para dormir. Y el dormir bien es la mejor medicina para el cuerpo. Sin embargo, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, estamos viviendo una “crisis global del sueño”: cada vez dormimos menos[1]. Tan grave es la cosa que desde el 2008 se conmemora cada 18 de marzo el Día Mundial del Sueño.
Paradójicamente, o quizás como un aspecto de esta crisis del dormir, la cama es un espacio cada vez más habitado. Gracias a la tecnología y a las posibilidades que abre la virtualidad – especialmente desde la pandemia COVID-19 hoy es normal trabajar desde la cama, asistir a clases y reuniones desde la cama, ver televisión y maratonear en la cama. De hecho, hay todo un mercado de productos que favorecen estas prácticas. Claramente, esta serie de hábitos construyen una energía colectiva, un egregor, que favorece el sedentarismo, la inercia y la pereza, en detrimento de la vitalidad que aporta el movimiento físico; sin embargo, si se le pone fuerza de voluntad e incluso ayuda profesional, se puede salir del encantamiento.
Ahora bien, hay extremos que exigen mayor atención, que no son solo flojera y en los que no basta con cultivar la fuerza de voluntad. Un término poco común, la clinofilia, explica desde la psicología y la psiquiatría el permanecer excesivamente en la cama sin enfermedades orgánicas que lo justifiquen, sin motivo aparente, sin hacer nada más en ella y en actitud de aislamiento. Se trata de una situación que afecta la vida interior y exterior de quien lo experimenta – su amor propio, su cuido y sus relaciones personales, familiares, laborales- y que es abordado como un síntoma de enfermedades del sistema nervioso: depresión, ansiedad y otras más severas como la esquizofrenia. Y a la clinofilia podemos sumar otras condiciones incapacitantes que también apuntan a la falta de energía, de ánimo y de fuerza física que encuentran como refugio la intimidad y el reposo que brinda la cama: la fibromialgia, que produce dolor generalizado y cansancio intenso; el síndrome de burnout, asociado a casos extremos de estrés laboral; el síndrome de fatiga crónica, que provoca agotamiento en la realización de tareas físicas o mentales; la migraña, que exige oscuridad, silencio y reposo para la recuperación. Un caso dolorosamente triste es el síndrome de la resignación, que lleva a niños y adolescentes refugiados en Suecia a caer en un letargo que puede durar años.
¿De qué nos habla todo esto? ¿Por qué la cama se convierte en símbolo de abatimiento interno y refugio frente a las presiones externas? ¿Cómo contribuir a salir de ese entrampamiento? El filósofo coreano Byung-Chul Han, en su libro “Vida contemplativa. Elogio de la inactividad” (2022) menciona que el sistema social, en aras de sobrevalorar la actividad y la productividad, nos conduce a la autoexplotación y a la subvalorización del ocio, del tiempo libre, del contacto con la naturaleza y de la inactividad que renueva. Ayudaría asumir eso que no está bien visto socialmente, así como compartir una mejor comprensión de lo que es el amor propio, la empatía, la compasión y la actitud despierta.
La cama ha sido lugar de protesta y de espectáculo, como lo recuerdan las “encamadas” de Yoko Ono y John Lennon; el lugar donde Kafka construye el drama de Gregorio Samsa; el objeto recurrente en la vida y obra de Frida Kahlo; el entorno en el que Yogananda se reencuentra con su amado gurú Sri Yukteswar.
Que el buen dormir, la creación onírica y el Despertar sean nuestros aliados en la cama[2].
Fuentes consultadas
1 Tomado del libro Dormir y soñar. Meditaciones para descansar y despertar (2023) de Rodrigo Restrepo, quien aborda rituales y procesos de meditación para el buen dormir.
2 La charla Rutinas Ayurveda: prácticas para un buen descanso, realizada por el CLEV orienta sobre este propósito: el https://www.youtube.com/watch?v=auuAVNwLtsw


El sueño es la fuente de la vida y la importancia que le demos depende nuestro estar bien de ahí que sería bueno practicar tecnicas que nos ayuden a tenerlo de forma tranquila y calmada y serena porque de ello dependerá nuestro sentirnos bien durante el día