Sumergida en una presa que circunda al Templo de MahaRudra, yace la imagen de Durga. Labrada en barro con pericia, se disuelve para mostrarnos que la vasta creación toda, es impermanente. Vana Durga, Madre del Bosque tropical lluvioso que se abraza con un océano pacífico pletórico de Pura Vida; nos ha colmado el Alma durante nueve días con sus noches. Shakti resplandece más que siempre y lo que emana es sabiduría védica inmortal.
Seres que han podido y sabido responder al llamado de su Atman, se trasladaron al Ashram Caminantes del Atardecer, en Costa Rica. Provenientes de todas las latitudes donde la Enseñanza ha despertado conciencias. Bien dispuestos y abiertos, con sus matices, entregaron a una profunda autoexploración.
Los primeros 3 días del Navaratri, que comenzó el lunes 22 de septiembre, correspondieron a un retiro. Cada día a las 6:30 am. La cita era en el Templo, para realizar juntos el Chandi Homa. Unos minutos de Pranayama y el Vyahriti Mantra, poderosa invocación y activación de todos los cuerpos dimensionales, abrían los conductos para recibir la Emanación desde la consciencia de la Madre Divina, modulada por la frecuencia de la Navadurga correspondiente.
Los nueve mensajes son, importante resaltar, el Amrita (Néctar) del Navaratri. Vienen y van, más allá de la Sabiduría… La permea, la disuelve, la trasciende. El verbo no alcanza para describir tanta belleza, contundencia, claridad, síntesis, gallardía y pureza.
Nueve mensajes que definen la Naturaleza misma de la Madre Durga.
Todo destello de Fuerza, Energía y Luz se condensaba hermosa y armónicamente en el Arati. Luego se leía el mensaje emanado y se abría un instante para el intercambio con los iniciados. Ciertamente, en esos momentos queda expuesto el nivel de entendimiento y resonancia de quienes valiente u osadamente se animan a compartir sus sentires y reflexiones. Siendo siempre provechoso el ejercicio de reflejarse en el otro.
Desde la cocina la mirada es otra. Rige Annapurna, la Madre que nutre. Quien viendo pasar ante ella miríadas de rostros, los reconoce a todos y cada uno como el UNO. Su Señor, Shiva.
En las mañanas, cuando el clima lo permitía, se realizaban actividades en la orilla del mar. La arena se convirtió en un magnífico lienzo de geometría sagrada. Fuimos testigos de la demarcación sigilosa y sutil de cada uno de los Yantras de las Navadurgas, en su respectivo orden. Nuestros yantras permanecieron dando fe de que la Shakti estaba presente, tanto como que la noche anterior hubo un temblor a escasos 30 kilómetros mar adentro, justo en la misma latitud del Ashram. Con la subida de la marea, todo rastro visible se borró, pero los Yantras quedaron tatuados en el Alma.
Las tardes en el templo eran como habitar el vientre de la Madre. Un grato regocijo de quien resguardo sabe dar y de quien está abierto a recibirlo. La invitación a la creación, sea poesía manuscrita en papel o bien, trazos coloridos acrílicos sobre lienzo, llenaban la atmósfera con aires de renacimiento.
Horas de Satsang junto a la Madre De esas que se pierden más allá del tiempo y nos encuentran con nuestra esencia. El más preciado verbo de una conciencia clara, iluminada y eterna. Todo supimos generar la atmósfera propicia para el Bhakti.
Quedará… disuelto en la memoria, como la Durga de barro, como los Yantras en la arena, la poesía escrita, los lienzos pintados, los momentos sentidos, el entendimiento recogido, la sabiduría eterna y el amor infinito.


Que maravilla, sería lindo compartir los nueve mensajes …para que resuenen y vibren en nosotras un tiempo
Om Aim Hrim Klim Chamundayey Vichey
Eternamente agradecida por todo lo compartido en este maravilloso y bendito encuentro, todo fluyó entre el canto sinfonico de la selva y el rugido del oceano con el cobijo y entrega amorosa de nuestra amada Ma y la de tantas almas en servicio
Jai Ma
Om Dum Vanadurgayey Namaha
Om Namaha Shivaya 🙏🏻