Las convicciones son enemigas de la verdad, más peligrosas que las mentiras
Nietzsche
La convicción es un poderoso impulso para movernos a actuar en nuestras vidas. Nos direcciona, y nos da un sentimiento de seguridad en nosotros y en nuestras decisiones. Nos acerca a quienes comparten esos principios, esto nos brinda un sentido de pertenencia, fundamental en el establecimiento de relaciones humanas y sociales.
Sin embargo, no hay que olvidar la otra cara de la moneda, que se evidencia cuando las propias convicciones chocan con el prójimo. Y llega el momento de cuestionar al otro, o a sí mismo, entrando en un duelo a muerte entre las dos seguridades, cuando la verdad es que debe de ser una. ¿Qué significa y qué implica?
Solemos a menudo confundir durante conversaciones cotidianas, ligeras, quizás consideradas poco importantes, términos como si fueran sinónimos, descartando o desvalorizando sutiles matices que terminan cambiando todo el sentido. En este caso nos viene a la mente, pensando en la palabra “convicción”, los términos “certeza”, y hasta “fe”.
Las tres representan ideas, valores, que de alguna forma llegamos a considerar parte de una verdad. Pero, “convicción” también me recuerda la palabra “convencer”, la cual guarda claramente una notable distancia de la pureza de la verdad. Así que, realicé una rápida búsqueda para captar las diferencias dentro de su definición, y surgió lo siguiente:
La convicción es una fuerte creencia en algo, generalmente de naturaleza política o religiosa, basada en un proceso de elaboración racional, que incluye argumentaciones y pruebas personales o de naturaleza científica, etcétera, para llegar a conclusiones personales. Las convicciones pueden cuestionarse, con el surgir de nuevas pruebas, o dudas. Su verbo está relacionado con la acción de convencer; poder de convicción.
La certeza es caracterizada por un grado absoluto de seguridad y confianza en la veracidad y realidad de una afirmación. Se basa en un conocimiento exacto y seguro, por definición es la cualidad del cierto, es “la conciencia de saber que conocemos la verdad”.
La fe es un estado de conciencia, donde no entra la razón, es más que un sentirse, es un saberse en verdad. Aquí no hay ningún espacio para la duda.
Así volvemos a esa primera cita de Nietzsche, que evidencia el grado de peligrosidad de la convicción en relación con la verdad. Sabiendo que no es posible convencer a nadie de nada, más que a nosotros mismos, entendemos que el convencimiento está cercanamente relacionado con una imposición, o auto imposición, y también una exteriorización que no es propia del sentimiento interno de certeza.
Es una etiqueta que nos ponemos e imponemos con un orgullo, potenciada cuando nos juntamos con quienes comparten nuestras convicciones. Y en ese reforzamiento mutuo vamos sofocando las dudas que nos puedan surgir. Se separa de la certeza porque la verdad no se impone, solo es, y no necesita de reforzamiento externo para creerse.
Así se han ido fijando posturas en estos últimos tiempos, separando quienes están convencidos de los valores de tolerancia moderna con quienes se aferran a las convicciones que les fueron enseñadas durante toda la vida, sea en ámbito político, religioso, de identidad de género, feminismo y también valores, moral y ética.
Sería imposible vivir sin seguridad, pero como siempre, lo importante es cómo se vive esa seguridad. Y la idea sería vivirla de manera consciente, con apertura, con pureza. Con valoración de sí mismo y del otro, con respeto y no solo tolerancia sino aceptación.
Sabiendo que la búsqueda de la Verdad es eterna, y la fe es un logro.
Referencias:
-Enseñanzas de Mataji Shaktiananda
-Oxford Languages (definiciones)


Muy interesante. Con Razón Shakti a menudo nos invita, especialmente con su ejemplo, a reflexionar acerca de las palabras. Bien hecho.
Una sugerencia en esa misma dirección: con-vencer nos sugiere un lenguaje de guerra, de enfrentamiento…
Espectacular
Para pensar! Atención al peligro, Gracias 🙏