Benedetto Croce, crítico literario, filósofo e historiador italiano, nació el 25 de febrero de 1866 en Pescasseroli, Abruzzo, en el seno de una familia terrateniente acaudalada. En 1883 perdió a sus padres y una hermana en un terremoto, quedando él y su hermano Alfonso, tutelados por un tío. Inicia estudios de derecho, pero se desencanta y emprende un austero camino de estudio autodidacta.
Coqueteó con el marxismo que descartó tras un análisis exhaustivo. Fundó La Crítica (1903-1944), medio por el cual prestó un servicio a la cultura italiana, persiguiendo el ideal del ciudadano italiano que ama la libertad, de elevado sentido cívico, con un sentido histórico orientado al futuro y capaz de una auto-crítica constructiva.
Tras la derrota en la II Guerra Mundial fue reconocida unánimemente su autoridad moral para la reconstrucción y su espíritu fue la inspiración.
En su pensamiento la filosofía y la historia se funden. En su filosofía del espíritu establece que espíritu/mente/conciencia se desenvuelve entre momentos teóricos fundamentados en la intuición/estética y la lógica, y momentos prácticos de carácter utilitario/pragmático y ético, que se concretan en flujos de acción y pensamiento históricos, en historia.
El aspecto más influyente de su filosofía es la teoría estética, responsable de la distinción contemporánea entre las funciones expresiva y representativa del arte, considerando a esta última irrelevante, mientras que la expresión presenta la intuición en su realidad inmediata para poder verla en sí misma.
Su obra es vasta y notable, pudiéndose mencionar “La estética de la expresión y lingüística general” (1902), “Historia de Europa en el siglo XIX” (1933), “La historia como pensamiento y acción” (1938) y “El carácter de la filosofía moderna” (1941).
Miembro de diversas academias en el mundo y distinguido con galardones, falleció el 20 de noviembre de 1952 en Nápoles.

