Entre los cinco KarmaIndriyas (órganos de acción) descritos en Ayurveda, la mano tiene un papel preponderante en la diferenciación de nuestra especie con cualquier otro mamífero del planeta. Podríamos decir que la mano es lo que precisamente nos define como humanos; tal vez por ello se encuentre presente en el vocablo. Como una pista de que la habilidad manual es la que nos coloca en el rol de cocreadores de la majestuosa obra del Padre a través de la Madre.
Hablar de la mano es adentrarnos en la profunda simbología que el número 5 tiene en nuestra cosmogonía. Los cinco sentidos: vista, oído, olfato, gusto y tacto. Los cinco elementos: tierra, agua, fuego, aire y éter. Las cinco sílabas sagradas: Na, Ma, Shi, Va, Ya. Son la esencia, la fibra y la trama de la matriz creadora y la creación misma. Las cinco actividades del padre: creación, preservación, destrucción, ocultamiento y revelación. Todo nos fue codificado en nuestra mano con 5 dedos, para que recordemos nuestro origen y con su correcto uso, seamos capaces de reconectarnos.
El historiador checo, Sigfried Giedion, señaló que la naturaleza esencial del símbolo “ha consistido siempre en esa voluntad de expresar lo intrínsecamente inexpresable, pero en los tiempos primitivos la cristalización de un concepto en forma de símbolo significaba aún más: el símbolo se identificaba con el deseo, la oración o el encantamiento perseguido. El propio símbolo era realidad, porque se le creía poseedor del poder de operar efectos mágicos, y por lo tanto de afectar directamente el curso de los acontecimientos. El símbolo retrataba la realidad antes de que esa realidad llegara a ser”.
De esta manera, la mano y sus cinco dedos, permite numerosas permutaciones que van a permitir operativizar la fuerza universal en el individuo. En la cultura védica, existe un término sanscrito para denominar estos gestos manuales: El Mudra, que literalmente significa sello. Los diferentes mudras son utilizados en la práctica de Yoga y Meditación, permitiendo canalizar y modular la energía sutil (prana), que circula por los canales energéticos (nadis) con el fin de potenciar la conexión con el Ser superior a través del cuerpo físico.
Los mudras son la representación gestual de un mantra y por lo general están asociados a una forma de la deidad. En la danza clásica de la India, las manos de las bailarinas van indicando, con sus mudras, a la deidad representada. También en la escultura y pintura, los mudras cobran especial simbolismo, pudiendo el espectador versado, comprender a través de ello, lo que la figura antropomórfica quiere expresar con la posición y configuración de sus manos.
Entre los mudras más conocidos, describiremos tres.
Abhaya Mudra: Se realiza con el antebrazo derecho levantado, y plegado sobre sí mismo, ofreciendo la palma abierta hacia el frente, con los dedos extendidos hacia arriba. Es el mudra de la ausencia de temor y, por tanto, significa “que nada se tema”, a la vez que también expresa sosiego. La palabra abhaya se traduce en algo parecido a “sin miedo”. Es un gesto que apacigua y tranquiliza. También es utilizado para bendecir al devoto.
Varada Mudra: El brazo derecho se deja caer hacia abajo ofreciendo la palma, y los dedos más o menos extendidos. Otorga al devoto las bendiciones de la verdad trascendental que le permitirá alcanzar la autorrealización. Derrama sobre el plano material la riqueza de las leyes superiores.
Dhyana Mudra: La punta del dedo índice, descansa sobre la yema del dedo pulgar, formando un círculo perfecto. Cerrando un circuito donde el ser inferior (ego) se entrega al Ser superior (Atman). También simbolizada la rendición del devoto a los pies del Gurú. El resto de los dedos se encuentran extendidos y juntos. Se pueden colocar ambas manos sobre sus respectivas rodillas, con las palmas apuntadas hacia arriba o centralizarlo uniendo ambos círculos y descansando los dedos extendidos de la mano izquierda sobre los de la mano derecha, al nivel del chakra Swadisthana.
A modo de conclusión, cabe señalar que cada dedo posee por igual su propio simbolismo. De esta manera: el dedo pulgar corresponde al Ser Superior, al Maestro Espiritual y al planeta Júpiter. El dedo índice está asociado al ego y la individualización, la mente racional. El dedo medio representa a Saturno y todos sus atributos (disciplina, paciencia, karma). El dedo anular representa al Sol y al corazón. Y, por último, el dedo meñique está relacionado con el planeta mercurio, la mente superior (Buddhi) y al Dios Ganesha.
Fuentes consultadas:
Sigfried Giedion, El presente eterno: los comienzos del arte. Madrid, Alianza Editorial, 1988, pág. 120.
https://www.revistaesfinge.com/2008/09/82el-simbolismo-de-las-manos/
La mano a través del Arte: Simbología y gesto de un lenguaje no verbal. Memoria para optar al grado de doctor. Mónica Cerrada Macías. Madrid 2007.


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