En tiempos en donde la revisión interna, esa que casi de forma obligada nos vemos impelidos a realizar, la cuestión de las polaridades psicológicas primordiales, desde la visión de la psicología de los arquetipos nos muestra motivos mitológicos y representaciones válidas para acercarnos a nosotros mismos. La música y los sonidos asociados a estos motivos, nos invitan a acercarnos a ellos y desde ahí, conocernos un poco más, para ir avanzando en resoluciones, sanción y transformación.
Ha sido un legado de las grandes tradiciones espirituales, el revelar sabiduría de orden evolutivo desde la narrativa de las épicas, en las cuales personajes y héroes fungen como representaciones de la gran diversidad de dinámicas psíquicas que nos conforman en su tránsito hacia la revelación de la totalidad.
En la columna anterior revisamos el tema de la proyección de aspectos inconscientes de la psique masculina, en las figuras femeninas, desde lo patológico hacia lo sublime, en una propuesta de gradualidad de desarrollo y evolución de estas fuerzas internas. Valdría hoy acercarse al tema desde lo que la psicología junguiana ha traducido como instancias de desarrollo en el ámbito de las fuerzas masculinas representadas y proyectadas en el mundo, desde la visión femenina. Observar la disfuncionalidad y la sanción posible de estas dinámicas nos provee de un mapa más completo en términos del balance entre estas polaridades, más allá de vanos discursos de reivindicación y supuesta igualdad.
“En este nivel encontramos los arquetipos
del estratega militar, aún dominado
por ambiciones de poder y deseos de conquista”
En el análisis realizado por Jung, frente al desarrollo evolutivo de la imagen interna del hombre en la psique de la mujer, entendido como el “ánimus”, refiere 4 etapas:
- En la primera, el ánimus aparece en su forma más salvaje y física, dotado de fuerza y capacidad corporal. Es un arquetipo de tipo musculoso, sexualmente activo, guiado por la fuerza de los instintos. Un ejemplo de este tipo de representaciones, desde un lado con aspectos positivos propios de esta instancia, es “Tarzán de la Selva”.
- Un siguiente estadio de desarrollo es el ánimus representado como el hombre capaz de planear la acción, a través del uso de una incipiente capacidad de razonamiento. En este nivel encontramos los arquetipos del estratega militar, aún dominado por ambiciones de poder y deseos de conquista. En la música, esta instancia estaría representada por la frialdad y el poder del Sultán Shariar, expresados en el primer movimiento de “Scherezade” del gran Rimsky-Korsakov.
- En un tercer nivel encontramos al hombre de palabra, llevando sus motivaciones hacia el procesamiento interno, para luego retransmitirlas en forma de ideas. Escritores, poetas, catedráticos y abogados usando el discurso para propiciar cambios o educar las mentes.
- En el nivel más desarrollado en esta propuesta de línea de arquetipos masculinos se encuentra el ánimus como la “encarnación del significado”. Es el arquetipo mediador entre el ego y el alma, el eje que provee la firmeza espiritual necesaria para apoyar internamente todas las experiencias exteriores. Está hermosamente representado por la figura del sabio, el maestro espiritual, o el sol mismo como Padre Creador. El motivo mitológico de esta elevada instancia de conexión desde el cáliz receptivo femenino hacia la luminosidad emanadora de la consciencia, está hermosamente representada en la música de Richard Wagner en el Preludio al Acto I de Lohengrin.
“La intencionalidad del discurso
y la palabra, expresados en la música,
desde los alcances del tercer nivel
de desarrollo en los arquetipos masculinos”
Dejamos aquí unas sugerencias para la escucha, haciendo referencia a cada uno de los niveles de desarrollo del arquetipo masculino mencionados, con la intención de que sirvan como medio para transportarnos hacia la exploración de esas instancias internas:
- El primer nivel, salvaje por naturaleza, podría estar enmarcado dentro de los sonidos de la “Consagración de la Primavera, El Sacrificio”, de Igor Stravinski. Basada en las relaciones primitivas del hombre con el entorno natural, en este movimiento se lleva a cabo el sacrificio de una joven en medio de oscuros rituales de orden telúrico.
- “La Gran Puerta de Kiev”, ideada para piano por Mussorgsky y hermosamente transcrita para orquesta por Ravel, es un ejemplo del poderío militar y egóico del estratega exacerbado, en entrada triunfal ante su séquito de obcecados seguidores.
- Cuando Paul Winter decidió cambiar su carrera de activista defensor de los animales por la de músico que buscaba generar consciencia sobre este aspecto, creó música donde el discurso eran las mismas voces de los animales a quienes siempre quiso proteger, en conjunción con los sonidos de su saxofón. Un ejemplo de la intencionalidad del discurso y la palabra, expresados en la música, desde los alcances del tercer nivel de desarrollo en los arquetipos masculinos. Música sugerida: todo el álbum “Sun Singer” de Paul Winter.
- El matrimonio sagrado, representado en el alcance de la emanación divina y su más pura recepción, viene expresado hermosamente en la música del Preludio al Acto I de la ópera Lohengrin de Wagner.

