Túpac Amaru II, líder indígena pionero de la revolución americana contra España, nació como José Gabriel Condorcanqui, en Surimana, Virreinato del Perú, el 19 de marzo de 1738. De origen mestizo, por línea materna pertenecía al linaje real Inca y era hijo heredero del cacique de Surimana, Pampamarca y Tungasuca.
Hombre instruido que dominaba el quechua, el castellano y el latín, se formó en la doctrina de la Escuela de Salamanca de principios revolucionarios y antiabsolutistas, asistió a la universidad y entre sus lecturas accedió a Voltaire y Rousseau. Logró prosperidad económica y fue respetado y venerado por su herencia Inca, sus modales educados y por proteger y defender al campesino indígena.
La incorporación del norte argentino al circuito comercial peruano, sumada a la excesiva carga fiscal que la corona impuso en los predios americanos, significó el origen de una severa crisis económica que golpeó duramente a la población peruana, y muy en particular a la indígena. Esta situación estaba, además, acompañada de grandes abusos de los corregidores que aplicaban prácticas como el reparto forzoso de mercancía, la mita y el obraje.
Condorcanqui adopta el nombre de Túpac Amaru II y en 1780 ejecuta al corregidor Arriaga, dando inicio a la rebelión. Esta incluyó a indígenas, criollos, mestizos y hasta españoles, y se extiendió por todo Perú y parte de los Virreinatos de la Plata y Nueva Granada.
Al no conquistar el Cuzco, intentó en vano la vía diplomática y un poderoso ejército español lo derrota definitivamente. Traicionado él y su familia, fueron capturados y torturados, presenció su ejecución y luego fue decapitado y desmembrado. Su influencia llega hasta nuestros días.
Murió el 18 de mayo de 1781 en el Cuzco.

