Manuela Sáenz Aizpuru, política y militar independentista ecuatoriana neogranadina, nació el 27 de diciembre de 1797 en Quito. Hija ilegítima del hidalgo y funcionario español Simón Sáenz de Vergara y de la criolla María Joaquina Aizpuru. Vivió con su padre y sus hermanos y fue criada afectuosamente por su madrastra. Aprendió el arte ecuestre y completó su educación de señorita en el convento de Santa Catalina.
Joven hermosa e inteligente, veía más allá de las convenciones sociales, de carácter recio y sensual, gran sentido de la libertad y aventurera. Seducida por un oficial español, su padre la casó con el médico británico James Thorne. Tomó partido por la causa independentista y, en ausencia de su marido, abrió su casa en Lima para reuniones políticas, buscó apoyo material y fue espía de los patriotas. Persuadió a su hermano José María para que el batallón realista Numancia cambiara de bando y al liberar Perú fue condecorada “Caballeresa del Sol” por San Martín.
En Quito (1822) dispuso su casa como hospital y donó provisiones. Con la llegada triunfal de Bolívar, se conocieron en un baile ofrecido en su honor, convirtiéndose en amantes y compañeros de lucha durante ocho años. En su ausencia se encargó de la correspondencia y medía el nivel moral del ambiente. Vestida de militar, armada y a caballo combatió en Ayacucho, Pichincha y Junín bajo las órdenes de Sucre, siendo ascendida a coronela.
Conspiradores antibolivarianos la desterraron de Perú, alcanzó al Libertador en Bogotá donde, sabía, también se conspiraba contra él y en septiembre de 1828 frustró un complot para asesinarlo, por lo que Bolívar la llamó la Libertadora del Libertador. Tras su muerte, desesperada y desterrada, se refugió en Paita donde fue olvidada.
Falleció el 23 de noviembre de 1856 y fue enterrada en una fosa común con archivos que Bolívar le confió.

