Aunque científicamente se crea que una nube de polvo estelar es basura, podríamos decir que las ciencias milenarias nos llevan a creer que el polvo estelar quizás sea el resto lumínico de alguna especie del cosmos que, de regreso a casa, deja su estela.
Lo cierto es que para el hombre estos fenómenos no son más que física pura. Un cuerpo que choca, se desintegra, arde en llamas y se apaga. Para otros este fenómeno pueda ser una atracción festiva y hasta un recuerdo tenebroso del estigma de la humanidad
Las Perseidas es la lluvia de estrellas más importante del año. Ocurrieron en las noches del 11 al 12 y 13 de agosto y su actividad de hasta 100 meteoros por hora. Su origen está en el cometa Swift-Tuttle.
Cuando hace su recorrido alrededor del Sol, Swift-Tuttle deja una nube de meteoritos, pero en un momento determinado, la Tierra atraviesa esta nube de restos, que se desintegran provocando un trazo brillante que conocemos como estrella fugaz. La alta velocidad de entrada (200.000 km/h) y la elevada temperatura alcanzada (5.000 °C) explica el espectáculo que ocurre.
Las Perseidas que vimos en el cielo parecen surgir de un mismo punto. Este punto se denomina radiante y está en la constelación de Perseo. Recordemos que en la mitología griega, Zeus, se enamora de Dánae, y para poder entrar en la habitación de su amada se transformó en una lluvia dorada de estrellas de donde luego nace su hijo Perseo.
Sin embargo, esto no significa que solo podamos ver Perseidas en esa constelación. Las estrellas fugaces pueden observarse en cualquier lugar del cielo, pero si trazamos una línea imaginaria marcando su origen, todas parecerán surgir de Perseo.

Existen varias historias que contemplan la aparición de este fenómeno. Una de ellas perteneciente a la tradición cristiana, cuenta que el 10 de agosto del año 258 DC, San Lorenzo fue quemado vivo en una hoguera en Roma.
La leyenda dice, que mientras se quemaba gritaba a los romanos: «Dadme la vuelta, que por este lado ya estoy hecho». La tradición popular dice que en esta época del año y cuando aparecen las Perseidas, son las lágrimas de San Lorenzo que desde el cielo llora recordando su tortura. Aunque un poco cruel esta historia cabe destacar que su cabeza quemada se encuentra expuesta en el Vaticano.
Otra leyenda, esta vez china, habla de la relación de dos amantes jóvenes. Él era un pastor de estrellas llamado “Altair” y ella un hada tejedora de nubes llamada “Vega”. Con el pasar de los años se casaron y tuvieron 2 hijos. Su vida como familia los llevo a olvidar sus obligaciones Divinas, causando un gran caos en el cielo.
Estos descuidos enfurecieron a la Diosa del Cielo y enfadada, rasgó con una aguja el cielo creando la Vía Láctea, una franja que separó a ambos enamorados para siempre. Una vez al año por misericordia a los amantes la Diosa del Cielo llama a todos los cuervos del mundo para que formen un puente entre ambos y puedan cruzar para verse. Las aves al batir las alas desprenden sus plumas que caen a la tierra en forma de estrellas fugaces.
Realidad, historias, leyendas al final diríamos que la esencia de los seres místicos en cualquier parte del mundo es la misma, siempre explicadas desde sus propios mundos internos.
En el cielo ocurren cosas que no podemos explicar y que preferimos entregarlas a la disposición de los movimientos Estelares.
Fuente: astroaficcion.com

