Y ¡el contenido se hizo! De lo que sea. Lo que llene y rellene. ¿Qué si informa, enseña, ilustra, aporta, dice, contradice, tranquiliza o inquieta, aclara o confunde? ¿Qué más da? Ahí está, subido, accesible y -en el mejor de los casos- rentable.
¿Qué no ha maximizado la virtualidad en estos tiempos? Siendo, por supuesto, la información el summum de la expresión comunicativa humana, hoy extendida a formatos virtuales que vuelan, navegan y corretean por todos los medios posibles. Los contenidos se han instalado para colmar el vasto universo espacio-tiempo de cualquier ser que consuma información, que ve, lee, escucha, maneja e interactúa a través de las redes comunicacionales que dominan el intercambio humano.
Cuando el contenido nos alcance
Sin dudar, los contenidos se han convertido en el pan nuestro de cada día. Inevitable entonces rememorar aquellas sospechosas “galletas» de Soylent Green, cinta que -coincidentemente- para este 2022 estaría cumpliendo la fecha que en 1973 se proyectó para sus futuristas y apocalípticas visiones.
Una vez más es Nueva York la ciudad elegida para ambientar este panorama caníbal. Ahí existe una fábrica, casi impenetrable, que se conoce por elaborar los alimentos, no solo para la élite gobernante sino para el resto de los mortales que engullen galletas procesadas, único sustento posible como resultante de la superpoblación y el recalentamiento global.
“Cuesta explicar lo obvio:
somos el usuario-gente que alimenta cualquier
plataforma, ya que estos “cookies” arman
los algoritmos de los contenidos que se nos
extienden. ¿Vamos captando?”
Solo Charlton Heston, el mismo héroe que libró guerra contra los simios, en el mismo planeta, por cierto, es quien irrumpe para descubrir que la materia prima de las novedosas galletas es la gente misma. Las mismas “cookies” pues, esas que aceptamos cada vez que entramos a cualquier página para acceder a la información que se nos tiene preparada ¿cómo qué? Como contenido. Cuesta explicar lo obvio: somos el “usuario-gente” que alimenta cualquier plataforma, ya que estos “cookies” arman los algoritmos de los contenidos que se nos extienden. ¿Vamos captando?
Los contenidos, un tema…dos, tres… todos los temas.
Las plataformas creadas tienen los platos servidos, con suculentas galletas que, al consumirlas, nos descubren, califican y nos fichan, así sin reparos. Entramos a una industria de reciclaje continuo de información, un “toma y dame” de datos que la sostiene. Todo, en esta fábrica informativa, es susceptible de convertirse en material informativo que a su vez generan los contenidos.
Hoy en día la producción de contenidos conlleva un detallado, clasificado y concienzudo estudio para saber atinar y modular las necesidades del consumo. La demanda que existe en el mercado informático, para saciarlo, es lo que ordena. Y son las actividades humanas la principal fuente de alimento de los contenidos. Hemos canibalizado toda actividad humanan para hacerla apta para el consumo y para eso están los medios en todas sus variantes. Toda red social actual se alimenta y alienta el consumo humano. Las aventuras, la desgracia, el drama,
Vale agregar que este recién confinamiento masivo, aunado al excesivo consumo tecnológico, incrementó la creación y el inevitable potencial de los contenidos. De ahí que las estrategias inundan el mercado y los tecnócratas del oficio elaboran y capacitan para la realización de más y más contenidos que estén a la disposición y al alcance de todos.
El contenido de los contenidos
Como palabra ya alcanzó el top de uso y de acepciones. Todo califica para ser llamado y tratado como contenido, tanto así que su estudio se ha extendido para que sea dictado como opción de trabajo, desde instancias corporativas hasta la más nimia exploración de trivias y pasatiempos, pasando por el catálogo de actividades relacionadas con servicios y autoayuda. Curiosidad, ocio o necesidad son las bases operativas de los contenidos.
“Saber la naturaleza de nuestros
contenidos significa definir el hambre,
la carencia, la tendencia, el arraigo y la dependencia,
así como aceptar lo que permeamos desde afuera”
Ahora, nos hemos preguntado qué tipo de contenidos buscamos y consumimos.
Qué tan innato o adquiridamente contenemos calzar dentro de todo lo que hoy está clasificado desde esa monumental estructura. Es necesaria la sana revisión interna, definir, aceptar y modular lo que contenemos. A sabiendas, que nos resultaría inevitable tratar de escapar a una dinámica humana tan bien establecida y por lo menos, avanzar en la detección de lo que traemos y contenemos. Saber la naturaleza de nuestros contenidos significa definir el hambre, la carencia, la tendencia, el arraigo y la dependencia, así como aceptar lo que permeamos desde afuera.
Son tus contenidos quienes buscan contenidos. ¿Sabemos manejar las fauces de nuestros contenidos? ¿Controlamos la acción de interactuar, la que pueda conllevar riesgos y excesos de los que hoy mismo están minados los circuitos cibernéticos, a los que nos desnudamente y exponemos? ¿Qué tan fáciles nos damos al hecho noticioso y el evento de interés, que nos atrae como público cautivo que busca saciarse? Y no es difícil observar nuestras tensiones, vicios, intereses y hasta capacidades para decodificar la actualidad en un mundo que mantiene la constante del sobrecargarnos de información.
El contenido que evidencia el vacío
Temerle a tal virtualización no sería la vía, tampoco arroparse con ella y menos creérsela. Hay que mediar, es lo sano. Hay que extremar el discernimiento, valorar la necesidad, el criterio y controlar la difusión, el acceso y el uso.
Lo contrario sería empacharse, respondiendo a ofertas vanas de contenidos que acechan, detectando y exacerbando vacíos, sentimientos de carencia y la proliferación de conductas consumistas, plagadas de resentimientos. Así como promover el negacionismo, el sectarismo, extremar realidades y desconocer las transformaciones humanas dentro de este devenir inevitable. Esta es la más grande paradoja: los contenidos están creados para evidenciar vacíos.
Por último, no quisiera clasificar este texto como contenido del mismo UpaniNews. Es una espontánea reflexión ante todo lo que hoy se da y lo que se avecina. Por lo que consideré que hay que seguir llenándose a plenitud de los más sublimes contenidos internos.


Profunda y fascinante la asociación con Soilent Green. Gracias Madre, siempre ves más allá y nos lo transmites de manera directa y cabal. Alarmas para no quedarnos dormidos.
Esta reflexión, quizá evidente para pocos y premonitoria para otros, reafirma el camino ante los «recientes descubrimientos» noticiarios que ha develado las tantas transgresiones que permite el algoritmo de estas redes sociales. Gracias infinitas Ma, me quedo con la reflexión a modo de afirmación «Hay que extremar el discernimiento, valorar la necesidad, el criterio y controlar la difusión, el acceso y el uso»,
Cuando el destino nos alcance o Soylen Verde o Soylen Green, se llama la película. Era pequeña cuando la vi, no se porque tuve acceso a ese estreno, pero marco y me dio pautas de que existe algo más atrás de lo que vemos. Y que éramos responsables directos de esta realidad.
Nunca la olvidé, siempre estuvo presente , al igual que el libro Yo visité Ganimedes o el libro de Mis vidas se Shirley Mc.Lein. Me hicieron comprender que mis sensaciones y percepciones no estaban incorrectas. Interesante, es bueno analizar temas de este tipo.
Excelente artículo….hasta ahora no había visto material tan reflexivo sobre «contenidos»..ONS
Gracias infinitas a Ma por este discernimiento profundo y en luz, que me pone en evidencia ante mi mismo, por la clase de contenidos que consumo. Un potente rayo de LUZ para ver más allá de la «superficie», y navegar en mi interior, para darme cuenta qué contenidos tengo y género.
Un abrazo.
El vacío que la humanidad no comprende lo busca en lo externo todo el tiempo y cuando se habla de meditar suena extraño y prefieren seguir mirando la última serie esa es es más plena que la propia vida, el tiempo que se acorta no tiene ningún valor, todo el sistema está configurado para la distracción y el comercio de mentes humanas por quienes te controlan tus emociones y sentimientos hasta el punto de manipulación extrema mientras los zombis se multiplican en el planeta unos pocos observan con atención y solo pueden ir hacia dentro para saberse de uno mismo comprendiendo lo inadmisible del mundo pero en nuestro mundo como nos dice nuestra madre divina. ONS!!
ONS, gracias Ma, muy atinado como siempre
Excelente y atinada observación o bien reflexión. Lo comparto. Namaste.
Así como la creación de contenidos crece tan rápido, la velocidad como se instalan en quienes los consumimos es exponencial, al alcance de un mail o de una notificación del celular. Hay que saber discernir qué contenidos consumimos, si preferimos quedarnos pegados en una red social dándole al scroll con el dedo pulgar distraídos en .nimiedades, o si buscamos contenidos conscientes que nos hagan reflexionar acerca de los mismos contenidos. Gracias por este artículo que nos lleva a pensar más allá.
Los contenidos mediáticos que generan los algoritmos son para la mente lo que la comida chatarra es para el cuerpo. Esto nos esta llevando a una crisis de obesidad mental planetaria, se estan bloqueando con colesterol mediaticos los canales de conexión con el Ser.