Eugene Gladstone O’Neill, dramaturgo estadounidense, nació en una habitación del Hotel Broadway, Nueva York, el 16 de octubre de 1888, en el seno de una familia marcada por el drama, la depresión y el alcoholismo. Fue hijo de actor y director teatral a quien acompañó en sus giras hasta los 7 años, cuando fue internado en un colegio, período en el que la lectura aliviaba su desconsuelo. En años posteriores realizó una serie de muy diversos trabajos. Enfermó de tuberculosis y sufrió una depresión que lo llevó al alcoholismo. O’Neill decidió volcarse a la dramaturgia y escribir.
Sus obras iniciales fueron representadas por el colectivo The Princetown Players y en 1920 estrenó en Broadway su primera obra publicada, “Más allá del horizonte”, uno de los grandes éxitos de la década, por el que ganó su primer Premio Pulitzer de Drama. Luego obtuvo dos nuevos Pulitzer por “Anna Christie” (1922) y “Extraño interludio” (1928).
Con la pérdida de sus padres y su hermano mayor, los temas familiares y personales tomaron fuerza, apreciándose la influencia del psicoanálisis en el uso de máscaras simbólicas y el flujo continuo de la conciencia, las frustraciones y los complejos, elementos manifestados, entre otras piezas, en “Dynamo”, “El luto le sienta bien a Electra” y el drama autobiográfico “Largo viaje hacia la noche” (1941, estrenado en 1956). Ésta es considerada su obra más completa y le valió el cuarto Pulitzer póstumo (1957). En 1936 ganó el Premio Nobel de Literatura.
En el 46 O’Neill enferma de Parkinson, lo que prácticamente paraliza sus actividades hasta su muerte el 27 de noviembre de 1953.

