Edward Daniel Clarke, mineralogista y naturalista inglés, nació el 5 de junio de 1769 en Willingdon, Sussex. Creció en el contexto de la Ilustración, en 1786 se incorporó al Jesus College de Cambridge como secretario y docente-tutor, y en 1790 obtuvo su título. Luego ejerció como tutor privado para familias distinguidas e inició el primero de numerosos viajes que realizó en su vida.
Junto a Lord Berwick (1792) recorrió Inglaterra, Suiza, Alemania e Italia, donde permaneció un par de años en Nápoles (1792-1794). En otras expediciones (1799-1802) recorrió Escandinavia, Finlandia, Rusia, Austria, Turquía, Grecia e inclusive Egipto y la Palestina del Imperio Otomano. Estudió la geografía, el clima, la flora, la fauna y la mineralogía, a la vez que acopió importantes colecciones de especímenes vegetales, minerales y objetos arqueológicos, desde monedas antiguas hasta estatuas.
De regreso a Cambridge (1803) ya gozaba de muy buena reputación. Realizó importantes donaciones a la Universidad, como la colosal estatua de Ceres de Eleusis, y se le otorgó el grado de doctor académico (LL.D). Fue ordenado, asimismo, ministro de la Iglesia de Inglaterra, incorporándose a la vida universitaria de Harlton y Yeldham. En 1808 se convirtió en el primer catedrático de mineralogía en su alma mater.
En su legado se cuentan varias obras de relevancia que aún hoy sirven de referencia, entre ellas destacan “Una Distribución Metódica del Reino Mineral” (1807), “Viajes por diversos países de Europa, Asia y África” (6 vol., 1810-1823) y una obra rara, “El soplete de gas o el Arte de la Fusión”, en la que describe su nuevo aparato y los experimentos realizados para reducir minerales aparentemente no metálicos a su estado elemental, por ejemplo, piedras calizas a calcio y la apatita a fósforo.
Falleció el 9 de marzo de 1822. Oxford adquirió sus manuscritos y Cambridge su colección de minerales.
Fotografía: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/3/33/Edward_Daniel_Clarke.jpg.

