Durga, cimiento de fuerza y destreza. La mahadevi y sus nueve encarnaciones, nueve noches. Qué regocijo. Y siempre han estado allí, solo que, en este periodo, que se inicia, es muy auspicioso para, quienes conscientes, del privilegio de luz que se ofrenda, asumen sus rituales, y se entregan a la energía que resguarda, sensibiliza, nutre, forma, eleva, protege, una magnifica consagración, cuyas lecturas puránicas, otorga a cada deidad, la fuerza que le corresponde.
Y en esa interacción cósmica, nos permitimos hacer un ejercicio libre que fraguara la fuerza de la deidad, su cualidad, con la figura que seleccionamos, esas nueve personalidades que, de algún modo, se han revelado contra las corrientes opresoras de sus épocas, que han atendido el llamado de su conciencia, que no han hecho concesiones que alteren el orden que buscan como seres de luz. Que si bien, algunas no supieron cuál era el significado de la Fuerza Madre, sí se vieron orientadas por el servicio, la abnegación, a ofrecer resistencia y a producir el esperado y siempre polémico fruto de la verdad.
Nueve mujeres, nueve ingenios del cosmos femenino, una aproximación a la humildad y entendimiento de cada una, comprendiendo que cada quien fue producto de su entorno, pero, además, un efecto de su propia naturaleza kármica. Sus vidas, en algunos casos, presentaron no obstáculos sino una perturbadora desesperanza, que finalmente fue disuelta con buenos y ejemplares actos.
Por ejemplo, la polaca y nacionalizada francesa, Marie Curie, que circundó miles de pruebas, y todas resueltas, la asociamos a la primera noche, pero no porque abarcara sus características esenciales como deidad, sino porque su vitalidad y empeño en demostrar que la vida había que asumirla con decencia a pesar de las carencias. Y esa joven que pasó hambre en los años de estudiante, que fue pionera en el campo de la radiactividad, y que luego recibió dos premios Nobel en categorías distintas, cosas sabidas, nunca cedió terreno al abatimiento.
De alguna manera, esa energía y esplendor que define a cada una de las devis, se manifiesta en el resto de las aquí expuestas: María Magdalena, Sarada Devi, Mirra Alfassa, Malala Yousafzai, Manuelita Sáenz, Hipatia de Alejandría, Juana de Arco y Anandamayi. Una muestra que esperemos no genere inquietud, porque está a la vista que son mucho más las mujeres en el mundo que, igualmente, han revelado una conexión divina con sus necesidades internas.


Tenemos que trabajar con la UNIDAD UNIVERSAL y ser conscientes que ELLA hace parte de nosotros y somos parte de su creación.
Cada una de nosotras tenemos ese espíritu de lucha, esa guerrera dispuesta a luchar para encontrar un mundo más justo.