Solo se ama cuando se ama en libertad
Amar y ser libre.
¿Es posible?
Pocas veces puede uno estar frente a lo que amar en libertad significa, más cuando uno resulta ser el sujeto receptor del amor, un cuenco vacío que jamás había recibido nada que se le parezca a la fuerza poderosa del amor puro e incondicional. En los primeros encuentros con el Amor, las preguntas surgieron;
-¿Qué es esto? – me pregunté.
-¿Es a mí a quién amas?- le decía.
Pero, ¿cómo es posible que me ames así? ¿A mí? ¿Y cómo te amo de vuelta? No conozco al amor, así como lo entregas tú. ¿Por dónde empiezo? Y tu respuesta fue: por Ti. Siempre por Ti.
Y me amaste con ese amor sin límites, sin condicionante alguna. Ese que sucede a cada instante mágico donde el encuentro de amor se da. ¿Quién siento que Soy frente a los ojos de Aquel que ama? Y de forma constante la entrega del amor es completa, abrumadora, extática. Y a la vez un amor sin apego o dependencia alguna a eso que ama.
Y me abro, esperando ser absorbida por el amor. La resistencia a recibirlo no existe, lo acojo una y mil veces, porque cuando se está frente al amor y su forma más real de libertad se Es el Amor mismo.
Lo que nos queda para entregar luego es el Amor mismo gestado en el receptor. Y entiendo que son esos instantes los que me llevan a entender que el Amor soy.
Gratitud infinita por este amor, que me inunda, me abarca, me sostiene y me lleva a querer ser ese amor en libertad.
Agradecida con la Madre Shaktiananda por la Libertad de su Amor.
Isabel Puyol

