Emile Berliner, inventor germano-estadounidense, nació en Hannover el 20 de mayo de 1851 en una familia de origen judío, numerosa y en situación precaria, por lo que trabajó desde pequeño. Su genio inventor se asoma cuando estudia los mecanismos de producción de las fábricas donde trabaja, y su primera creación fue un telar mejorado.
En 1870 se va a EEUU. Estudia música, que despierta su interés por la acústica, y se forma en electricidad y física, logrando crear dos formas de transmitir el sonido por impulsos eléctricos que alcanzaban mayor fidelidad y distancia que las preexistentes.
También produjo prototipos del micrófono y del transformador eléctrico que permitía sostener la fuerza del impulso eléctrico (sonido) en su recorrido. Berliner ofreció a la Compañía Bell ambos componentes por $50.000 y el puesto de Ingeniero Jefe, dando un gran impulso a la telefonía. Junto a su hermano fundó la Fábrica de Teléfonos Berliner abriendo filiales en Berlín, Viena, Budapest, Londres y París.
De regreso a EEUU mejoró inventos como el fonógrafo, sustituyendo el cilindro por el disco plano de vinilo e introduciendo el sistema de aguja vigentes hasta la actualidad; también fundó la Compañía Gramophone en EEUU, Canadá y Europa. Otro invento fue la baldosa acústica utilizada en auditorios y salas de conciertos. Trabajó en el motor rotativo para el vuelo vertical, lo que impulsó el desarrollo del helicóptero.
Fue promotor de mejoras en la salud pública, abogó por la igualdad de las mujeres, estableció un programa de becas y apoyó el sionismo.
Recibió distinciones como las Medallas Scott, Elliot Cresson y Franklin, el Premio Grammy fiduciario (1987) y fue incorporado al Salón de la Fama de los Inventores (1994).
Murió en Washington el 3 de agosto de 1929.

