El reclamo, enojo o desprecio hacia los padres durante la adolescencia y juventud si bien puede explicarse desde un enfoque psicológico dadas las transformaciones que conlleva este período de tránsito para hacernos adultos, contiene una inmensa carga de aspectos al parecer inexplicables por el tipo de crianza dada, puesto que asumimos que 1 + 2 será 3, pero la ecuación en este campo tiene variables que muchos no imaginan dado el velo que nos cubre acerca de nuestra configuración y estructura de almas.
La orientación disponible para la crianza – al menos en occidente- se sustenta de teorías, modelos de crianza y educación en el hogar y en la escuela como entornos donde al menos los primeros 20 años de vida transcurren, y en los cuales el ser humano pasa por el período de mayor cambio en su vida , ya que transita 4 de las 6 etapas de crecimiento: Primera infancia, niñez, adolescencia y juventud. Acontecen los principales procesos físicos, emocionales y mentales en su proceso de crecimiento, que van definiendo su personalidad.
Para esta etapa de crianza nadie está preparado lo suficiente. Cada quien se enfrenta a esta tarea con poco conocimiento y práctica, nuestras habilidades son de entrada limitadas y funcionamos por instinto. Eventualmente hay quienes procuran indagar, formarse o buscar guía para ser asertivos con lo que este rol requiere.
Visto en conjunto, el rol de madres y padres conlleva una responsabilidad multidimensional e integral para asegurar la supervivencia y bienestar de los hijos. Implica el cuidado durante un tiempo de adaptación y aprendizaje de comportamientos, hábitos y desarrollo de capacidades que les permitan alcanzar autosuficiencia para que asuman por sí mismos su vida y se integren funcionalmente al mundo.
Los estilos de crianza más referidos son 4: Autoritario, permisivo, pasivo/negligente y autoritativo/democrático; los cuales refieren las formas en que los padres ejercen su rol y se relacionan con los hijos. De ahí que las decisiones responden a motivaciones de diversa índole; desde quienes persiguen el desarrollo de hábitos saludables física y emocionalmente hasta aquellas que desde la ignorancia eligen mal por exceso o defecto, lo que proporcionan a su familia.
Lo anterior no es más que una caracterización de las formas de criar derivadas de las estructuras y contenidos internos de los padres quienes desde un mayor entendimiento y consciencia o desde profundos vacíos se embarcan en la tarea de criar y educar; los cuales se conjugan con lo propio en cuanto a los contenidos y las actitudes de sus hijos, que detonan en la adolescencia diversos comportamientos que determinan esta etapa por el valor adaptativo, funcional y decisivo para su desarrollo.
La familia es el primer entorno de aprendizaje donde se va formando el carácter y se adoptan hábitos que según estudios representan el 40% de nuestros comportamientos durante un día y van definiendo nuestro estilo de vida. Estas dinámicas al parecer tan orgánicas durante el crecimiento de los hijos, son determinadas por diversas costumbres, tradiciones y creencias de quien asume la crianza.
Todos lo aprendido en casa se apreciará sin demeritar a los padres cuando se logra desde el agradecimiento y madurez, reconocer que el otro solo puede dar de lo que tiene, y aquello que no haya sido suficiente a los ojos de los hijos, será tarea de ellos cambiarlo.
Caer en la culpa desde el rol de padres cuando los hijos reclaman, critican o desprecian no resuelve, solo confunde y fácilmente se resiente. Como padres no debería darse lugar a que esos reclamos hieran. Lo ya brindado a los hijos parte de la mejor intención y se vale admitir que no todo se sabe, que la equivocación es algo que sucede, y sin drama asumir, corregir y trabajar en sanar las primeras relaciones para que se aliviane el alma y el amor se exprese con mayor verdad.
Fuentes consultadas: Educa Peques-web, Diario Norte-Alimentación, Lets Family España. Diseño Vectores por Vecteezy


Este artículo aporta una perspectiva amplia del rol de ser padre, destacando la importancia de no descuidar nuestro trabajo interno de sanación y tambien aprendiendo a ser comprensivos con nosotros mismos. En alguna ocasión, hablando del tema, mi Gurú me decía que debía confiar en mi y en los valores que ya le había inculcado a mi hijo y también, que debía esforzarme por cultivar una mejor y muy buena relación con él, lo cual he procurado hacer. Y con el paso del tiempo ésto ha rendido hermosos frutos de gratitud. ONS!
Tema coyuntural con multiples perspectivas pero si con díficiles y dura experiencias y aprendizajes comunes.
ONS.
Gracias, lo necesitaba.