La sangre es tal vez el fluido corporal que más ha llamado la atención del ser humano desde el inicio de su andar evolutivo sobre este planeta, siendo tal vez el primer pigmento utilizado en el arte rupestre. En numerosas leyendas y mitos de la antigüedad está presente con una carga simbólica, ambigua, polivalente. La encontramos como una señal de muerte cuando se la derrama o como la “fuente de la vida”, el soma de los dioses cuando circula en las venas, manteniendo saludable y vivo nuestro cuerpo. Su importancia va más allá de lo fisiológico, trascendiendo hacia el aspecto psicológico como el espiritual del ser humano.
Casi todas las enfermedades o condiciones anómalas de salud pueden ser detectadas a través de un examen de sangre, aun cuando no se hayan presentado los síntomas que sugieren su presencia. Esto es debido a que la sangre interactúa con todos los órganos y tejidos del cuerpo, suministrando oxígeno, nutrientes, transportando hormonas, sustancias químicas, etc. Además, se encarga de recolectar los desechos metabólicos como el CO₂, el ácido úrico y otros tantos para transportarlos hasta los órganos que se encargan de expulsarlos fuera del organismo.
En las prácticas naturistas, la condición de salud de la sangre es un objetivo fundamental de muchos tratamientos. Azaeta Acharan, médico naturista chileno, sostiene que con la purificación o desintoxicación de la sangre se logra el restablecimiento de la salud general del organismo, para lo cual recomienda, entre otras terapias, la práctica frecuente de los “lavados de sangre”. Estos consisten en la alternancia de baños calientes de vapor y abluciones de agua fría para estimular la circulación de la sangre desde los tejidos internos del cuerpo hacia la piel, con el fin de extraer las toxinas acumuladas en el organismo a través del sudor.
Otro aspecto notable de la sangre es que los tipos sanguíneos, de acuerdo con las investigaciones del periodista japonés Masahiko Nomi y de Toshitaka Nomi, director del Instituto del Grupo Sanguíneo Humanic, influyen en el carácter de las personas. «Podemos ver algunas tendencias generales de los grupos, pero no podemos decir si alguien es buena o mala persona según su tipo de sangre», asegura.
Esta advertencia la hace, ya que en la cultura popular japonesa existe la creencia generalizada de que, “los tipos A son perfeccionistas y trabajan bien en equipo, pero sufren de ansiedad. Los O son curiosos y generosos, pero tercos. Los que tienen sangre tipo AB son artísticos pero misteriosos e impredecibles. Y los B son alegres pero excéntricos, individualistas y egoístas”.
En otro orden de ideas, encontramos como en la obra el Fausto, de Goethe, Mefistófeles le dice a Fausto que la sangre “es un fluido muy especial” al momento de exigirle que firme con su propia sangre el pacto acordado de la venta de su alma a cambio del amor de una doncella. Y es que la sangre, desde tiempos antiguos, ha sido uno de los vínculos más poderoso que se puede establecer, ya que, de acuerdo con la teosofía, contiene la esencia espiritual del ser humano. Ejemplo de ello son los lazos sanguíneos que se establecen de forma natural entre los miembros de una familia, una tribu, un clan, e incluso, entre los individuos de una raza.
El derramamiento ritual de la sangre fue una práctica común en muchas religiones de la antigüedad, tanto en oriente como en occidente. Antiguamente en el judaísmo, durante la celebración del Yom Kippur o “Día de la expiación” se sacrificaban dos machos cabríos jóvenes. A uno se le degollaba esperando que con el derramamiento de su sangre se perdonaran los pecados de la comunidad y al otro se le abandonaba en el desierto para que se llevara con él todos los pecados del pueblo.
Reminiscencias de estas prácticas de forma sublimada, las encontramos en el cristianismo, donde en simbólicamente se habla de Jesús, el Cristo como “el cordero que quita todos los pecados” ofrendando su sangre en cada liturgia para salvar a la humanidad. Según la profesora Jean Sheldon del Pacific Union College, en Angwin, California, (USA) esto hay que entenderlo como una metáfora. Para ella, la “Sangre de Cristo” representa la verdad que proclamaba Jesús: «y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres»(Juan 8:32).
Como se puede ver, la sangre es un fluido orgánico que interconecta las diferentes dimensiones del ser humano. De allí la importancia de purificarla de elementos tóxicos por medio de terapias naturales, hacerla circular profundamente por los tejidos y órganos del cuerpo con la práctica del hata yoga y oxigenarla y cargarla de energía pránica con la ejecución de kriyas y pranayamas.
.
Fuentes:
waldorfcolombia.org/seccns/SignificadoSangre.pdf
https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/2574495.pdf


Muy educativo y lleno de aprendizaje 🙏
Excelente pero debería continuar explicando en Pacto en la Sangre de Cristo, esa nueva Alianza sellada desde el Genesis para nuestra salvación. De que nos salva la Sangre de Jesús el Cristo? Porque esa Sangre tenia ese Poder? Con quien se hizo esa Alianza?