Edward Burnett Tylor, antropólogo inglés, nació el 2 de octubre de 1832 en Camberwell, Londres, en el seno de una familia acomodada de cuáqueros y estudió en una escuela cuáquera, razón por la cual no se le permitió ingresar a la universidad. En su lugar, trabajó en la empresa familiar de fundición hasta los 23 años, cuando enfermó de tuberculosis.
Para tratarse, viajó primero a EEUU y luego a Cuba (1856) donde conoció e hizo amistad con el etnólogo británico Henry Christy. Éste se dirigía a México para estudiar la cultura tolteca y entusiasmó a Tylor quien lo acompañó. Durante seis meses Tylor aprendió los métodos prácticos de investigación que la etnología y la antropología aplicaban en campo.
Tal experiencia despertó su interés y lo impulsó a seguir este camino. Escribió “Anáhuac: México y los mexicanos antiguos y modernos” (1861), el cual es en esencia un libro de viajes, pero que ya asoma elementos característicos de un trabajo antropológico. Investigó distintas sociedades, realizando comparaciones y sentando las bases de una antropología moderna, evolucionista y culturalista.
Con sus “Investigaciones sobre la historia de la humanidad” (1865) y “Cultura primitiva” (1871), se consolidó como antropólogo. Planteó el animismo (alma o conciencia de las cosas y del mundo natural), que varía según su desarrollo evolutivo. Afirmó que las culturas pasadas y presentes, en el estadio en que se encuentren, deben ser estudiadas como parte de una historia única del pensamiento humano y relacionadas incluyendo aspectos espirituales, artísticos, morales y tecnológicos.
Su última publicación (1881) fue una síntesis de todo el conocimiento y pensamiento antropológico de finales del siglo XIX. Fue incorporado a la Royal Society (1871), recibió un doctorado honorífico de la Universidad de Oxford, dirigió el museo universitario donde fue lector (1884) y catedrádico de antropología (1896).
Falleció el 2 de enero de 1917 en Somerset.

