El pasado 4 de octubre las aplicaciones de WhatsApp, Facebook e Instagram dejaron de funcionar y estuvieron fuera de servicio cerca de 6 horas. La caída de las redes, según varios expertos, evidencia un comportamiento sociológico de alta dependencia a estas herramientas tecnológicas. Toda vez que en la práctica la dinámica está centrada a fluir por estas plataformas en diversos ámbitos, no solo económicos, sino políticos, sociales y personales.
Cualquiera que haya sido el motivo, la compañía a cargo dejó ver argumentos muy débiles para explicar a los usuarios lo sucedido. Es una paradoja que ante el funcionamiento de redes, sistemas y flujos de semejante tamaño, no existiera una gestión asociada al riesgo de este tipo de situaciones: Centros de datos unidos por una red que suprime las conexiones entre los centros de datos de las aplicaciones afectadas, lo cual bloqueó el acceso a los usuarios y generó caos debido a un denominado “error humano” en un procedimiento de cambio en la configuración de los enrutadores, asunto que tampoco pudo detectar la herramienta de auditoría, porque presentaba un error según señalan.[i]
“Reportan que cerca dos tercios
de la población del planeta tiene un teléfono
móvil, lo que equivale aproximadamente
a 5.300 millones de usuarios”
Y es que, ante el tamaño del grupo de usuarios de estas redes, lo que ocurra con el servicio tiene efectos en aproximadamente 3.500 millones de cuentas asociadas en el ámbito personal, comercial o institucional que se comunican a través de estas plataformas con el fin de informar, relacionar y vender. Cifras de comienzos de 2021 reportan que cerca dos tercios de la población del planeta tiene un teléfono móvil, lo que equivale aproximadamente a 5.300 millones de usuarios únicos de estos equipos.[ii]
Lo ocurrido hizo que se postergaran millones de conversaciones, transacciones, tareas y actividades; lo cual se recibió como un cataclismo para muchos. Otros simplemente obviaron y aprovecharon el momento para desconectarse y hasta sintieron alivio por el silencio que pudieron disfrutar por unas horas.
El ruido que hace la cantidad de información que circula y la reacción, que implícitamente se asume de revisar constantemente las aplicaciones para ver qué se ha dicho, quién ha dicho, o para agilizar alguna comunicación, se convierten en una rutina abrumadora, sobre todo cuando la pantalla del móvil muestra las horas de consumo en estas plataformas.
“Necesita el hombre claramente más espacio,
porque está siendo asfixiado y abrumado por
la excesiva cantidad de información”
Surge una especie de culpa, justificación o hasta presunción por el tiempo perdido o aprovechado – según el sujeto que se autoevalúa- en función de alguna motivación. No obstante parra quienes entienden, el tiempo en estas acciones se desperdicia dado lo insustancial de la mayoría de las interacciones sostenidas por las redes sociales.
Medios de diversas regiones han reportado casos de personas afectadas en sus dinámicas de negocio quienes dijeron que fue un día totalmente perdido y que aprovecharon para dedicarle tiempo a sus familias.[iii] Surge la inquietud respecto a si poder tener este tiempo con el que no se contaba, será perder. El tiempo es entonces un aspecto central que queda como resultado de una ecuación en la que éste se libera y podríamos decir que lo ganamos, y es tan invaluable… pero tan poco valorado que, se le recibe como una pérdida y no como una ganancia.
¿Será posible que estas plataformas funcionen con restricciones, y que se nos libere de su incesante acoso para ser consultadas? Necesita el hombre claramente más espacio, porque está siendo asfixiado y abrumado por la excesiva cantidad de información. Y lo factible es que los límites los coloque cada persona dado que el negocio claramente no está en condicionar sino mínimamente algunos contenidos y nada más.
La verdadera resistencia la ejerce, quien apelando a su principio de libertad, controla su impulso y delimita el momento de acceder, el tipo de contenido y su uso, sin aludir razones solapadas y admitiendo la interacción, así como delimitando alcance y aprovechamiento para evitar sucumbir a la tentación de consumir contenidos que en su mayoría alimentan vacíos y entretienen, dejando cada vez menos espacio para necesitar un silencio profundo que nos acerque a nuestro más íntimo contacto.
Fuentes consultadas
[i] https://cincodias.elpais.com/cincodias/2021/10/05/companias/1633460148_093765.html
[ii] https://www.portafolio.co/internacional/seis-de-cada-diez-personas-del-mundo-son-usuarios-de-internet-551200
[iii] https://www.vozdeamerica.com/a/impacto-caida-redes-bolsillo-miles-personas-america-latina-/6259050.html


Realmente nos absorbe y la información buena y mala nos abruma y en ocasiones somos superados por el volumen de las mismas. Pero no podemos desconocer lo importante en lo que se refiere a mantenernos en contacto con seres queridos que viven a miles de kilómetros. Que fácil es contactarte a cualquier hora y poder verle. Hace unos 30 años solo soñábamos como algo lejano en tener tremenda ayuda. Hoy tienes la respuesta a muchas dudas. Claro está que es una herramienta de doble filo y que tiene que tener restricciones.
Pero por ejemplo que gran ayuda nos brinda en nuestro aprendizaje, puedes meditar escuchando un mantra en tu celular en cualquier momento que lo requieras
Las redes sociales son apenas un filamento de lo que se nos viene encima; el control absoluto sobre la opinión.
«La verdadera resistencia la ejerce, quien apelando a su principio de libertad, controla su impulso y delimita el momento de acceder, el tipo de contenido y su uso»…
Buena frase. Clara y concisa. Gracias ONS!
Así como se estableció el Sábado y Domingo como dís de descanso laboral, será que en un futuro podremos disfrutar, al menos, de un día de blackout digital?
ONS! Esas 6 horas fueron un silencio necesario …. y una advertencia de esta adicción del siglo XXI
Balanza , redes sociales necesarias vs redes sociales toxicas
Totalmente de acuerdo 👏🏼 Hace unos meses deje utilizar Instagram todos los días (solo ocasionalmente) y la diferencia entre los días que lo utilizo y los que no es enorme, desde mi estado emocional hasta la calidad de las actividades en las que invierto mi tiempo. Gracias ONS 🙏
La salud mental de los jóvenes es un riesgo enorme en donde las redes sociales han puesto una gran roca de arena. Lo veo en mis alumnos en mi consulta es alarmante.necesitamos controlar el uso.