Franz Liszt, pianista virtuoso, compositor y director húngaro, nació el 22 de octubre de 1811 en Raiding, condado de Sopron, de habla alemana, en el Reino de Hungría. Hijo de un músico aficionado, miembro de la Sociedad de Diletantes, violonchelista de la corte y su primer maestro. En Viena Liszt estudia formalmente con Czerny y Salieri, director musical de la corte vienesa.
Niño prodigio, fue el primero en ofrecer recitales como pianista solista en 1822 y al año siguiente se fue de gira por París, Munich, Augsburgo, Stuttgart y Estrasburgo, proveyendo el sustento familiar. Realizó más de mil conciertos en ocho años, era un ejecutante apasionado que recreaba una orquesta entera y generaba histeria en el público.
No ingresó al conservatorio parisino porque solo admitía estudiantes franceses, entonces su padre se dedicó a fortalecerlo como pianista, mientras completaba su instrucción en composición con Anton Reicha y Ferdinand Paër. Fue influido por Berlioz y Paganini, y buscó reproducir en el piano su virtuosa ejecución en el violín, como se aprecia en “Estudios de ejecución trascendente”.
Se dedicó a la composición desde 1842 y fue prolífico, de estilo romántico y formas originales consideradas revolucionarias. Desarrolló ampliamente el Poema Sinfónico, pieza de un solo movimiento para orquesta, y la Música Programática, inspirada en poemas, pinturas, historias o mitología. Asimismo produjo la “transformación de temas”, una idea breve que se repite con variaciones de armonías, ornamentos y ritmos. También compuso canciones, fantasías y transcripciones estilo italiano. Entre sus obras más conocidas están las “Rapsodias Húngaras” y “La Campanella”.
Asimismo, escribió ensayos, críticas, epístolas y trabajó hasta 1885 en un tratado de armonía moderna.
En años recientes se ha revalorizado su capacidad y originalidad compositiva, considerando que transformó la música de su tiempo y fue precursor de formas musicales posteriores.
Falleció el 31 de julio de 1886 en Bayreuth.

