Louis Malle, cineasta y guionista francés, nació el 30 de octubre de 1932 en Thumeries, Departamento del Norte, en el seno de una familia acomodada que hizo fortuna con la industria del azúcar durante las Guerras Napoleónicas. Estudió Ciencias Políticas en La Sorbona, París, y luego, acorde con sus intereses, en el Instituto de Altos Estudios Cinematográficos.
Comenzó como asistente de Robert Bresson, pasando luego a ser camarógrafo del equipo del explorador submarino Jacques-Yves Cousteau, y produciendo “El mundo del silencio” (1956), por el cual recibieron la Palma de Oro de Cannes, el Premio Méliès y un Óscar.
Produjo 19 largometrajes hasta 1974, entre los cuales destacaron “Los amantes” (1958) que puso a Malle y a Jeanne Moreau en el tapete del mundo cinematográfico, “El fuego fatuo” (1963), aclamado como su obra más madura y sofisticada, ambos ganadores del Festival de Venecia, “El soplo al corazón” (1971) y “Lacombe Lucien” (1974), nominados al Óscar.
Trabajó en EEUU y realizó siete películas, destacando “Atlantic City” (1980) con un León de Oro y un BAFTA, y “El país de Dios” (1985), documental sobre los trabajadores estadounidenses pobres. “La pequeña” (1978) con Brooke Shields de 12 años, originó un caso judicial por proyección de obscenidades. Su segunda etapa francesa constó de cuatro filmes; “Adiós, muchachos” (1987), recuerdos de la guerra en el colegio católico y con contenido autobiográfico, fue la más aclamada: dos nominaciones al Óscar, un León de Oro siete premios César, BAFTA y siete premios internacionales más.
Malle abordó la ficción y el documental, y diversidad de temas y géneros, desde el erotismo y la guerra hasta la adaptación dramática. Rompió esquemas y tabúes haciéndose un espacio en el alto cine francés; algunos lo incluyen, otros no, en la corriente “Nueva ola”.
Falleció en California el 23 de noviembre de 1995.

