El arte que se ocupa del arte, porque, ¿qué es la naturaleza sino arte? Algún ilustre desconocido dijo que la imagen lo es todo, y otro lo equilibró señalando que es solo complemento. Quien es sensible en lo visual entiende el lenguaje de los cuadros, sus constructos, su fisonomía, su intención de comunicar. He aquí, una breve muestra, siete obras que exploran el universo perceptivo del creador, aunque hayan dicho los expertos, que no existe realmente el arte, solo hay artistas. ¿En qué pensaba el vienés Eugene von Guerard cuando tomaba el pincel, y se perdía, en cualesquiera de sus encantadores paisajes?
Y es que la naturaleza está más allá de todo lo comprensible. Aunque Oscar Wilde, siempre agitando las aguas de la racionalidad, dijera que la naturaleza imita al arte, el hecho es que para amarla podemos estar sumergidos en una permanente cotidianidad urbana, y nunca haberla disfrutado con nuestros sentidos, pero basta con apreciar un cuadro, cargado de pureza, dotado de vida, de detalles, con admirable fidelidad, esas obras que se les oye el rumor del aire, la tierra, la montaña, los árboles, se escucha la lluvia; hay un lenguaje pictórico que nos ubica, y nos traslada, entonces, ya no somos sujetos. Nos perdemos en la percepción.
Esa poética visual de los cuadros, su conjunción con las interioridades del artista, su espíritu, el intercambio de sensaciones, ese reflejo de la naturaleza en el arte, es vigor, fuerza, devoción. ¿Dónde situar al venezolano Armando Reverón, un hombre que pintó con el corazón y que hizo de la luz su hermosa prédica del azul? Se comprende que hay una estética del arte, en cuanto a lo que dicta el rincón más apartado del sujeto creador. “Los cipreses ocupan en todo momento mis pensamientos”, dice Vincent a su hermano Theo, en las Cartas. Cuando la naturaleza te coloniza.
Monte Townsed de Eugene von Guerard

En este pintor de paisajes emblemáticos, nacido en Viena, es evidente su fascinación por lo natural, que plasma en los detalles de sus cuadros: la observación precisa del agua, la vegetación perfectamente dibujada, la erosión que se da en las formaciones rocosas moldeadas por las cascadas, el rocío y la niebla que se eleva delicadamente. Todo esto para mostrar una naturaleza en constante movimiento y evolución. Es una especie de tratado de ciencia visual y belleza poética del mundo natural. Uno de sus cuadros más fascinantes, un óleo sobre tela de la colección actual de la Galería Nacional de Australia, es el de la montaña más alta del continente australiano, el Monte Townsed, pintado en 1863, y enmarcado en la tradición plástica de la Escuela de Düsseldorf.
La Primavera de Arcimboldo

Giuseppe Arcimboldi, mejor conocido como Arcimboldo, fue un pintor italiano del período final renacentista y conocido por sus representaciones manieristas de figuras humanas hechas a partir de elementos de la naturaleza como las flores y las frutas. De alguna manera fue catalogado como un pintor ilusionista, porque sus obras muestran figuras diferentes al cambiar el punto de enfoque del espectador. La Primavera, parte de los óleos sobre tabla de este autor, y una de las obras que está dentro de la colección de pinturas llamadas Las Estaciones, de 1563, es un conglomerado natural que a lo lejos puede mostrar el rostro de un joven, pero si acercamos nuestra vista, podemos detallar peonías en vez de cabello, rosas que brotan de los labios, margaritas que forman el cuello, hojas de col, ortigas y zarzas que hacen las veces de hombros y un lirio que parece el puño de una espada.
Campo de trigo con cipreses de Vincent Van Gogh

En la obra de Van Gogh, el paisaje cobra gran importancia, de hecho, es un género que cubre todos los períodos de su vida y que él fue, paulatinamente, descubriendo a través de la naturaleza que observaba, con atención especial en las estaciones. Esta experimentación lo llevó a definir un lenguaje artístico propio, que vendría a revolucionar las perspectivas del arte de su época. Por ejemplo, los cipreses lo apasionaban tanto, que en 1889 escribió a su hermano Theo: “Los cipreses ocupan en todo momento mis pensamientos. Me gustaría hacerlos protagonistas de un cuadro, como he hecho con los girasoles. Los cipreses me sorprenden de una forma tan extraordinaria y hasta tal punto, que todavía no he conseguido reproducirlos como los veo. El ciprés, por su línea y su forma, es bello como un obelisco egipcio” Estas palabras son una muestra indudable de su pasión por la naturaleza, cuya observancia de seguro le propiciaba estados internos de calma y le generaba una profunda introspección a partir de lo que veían sus ojos.
La carreta de heno de John Constable

Esta es una de las mejores obras de la historia del arte británico, hecha por este pintor inglés especializado en paisajes. Luego de haber pasado muchas penurias, John Constable finalmente es distinguido con esta obra, a la que él consideraba su mejor trabajo. Este pintor se destacaba por su agudeza, así como por su capacidad de detalle y fidelidad de la imagen observada. Este cuadro muestra el molino de Flatford sobre el río Stour, en Suffolk, lugar que inspiró la mayor parte de sus obras. Es una pintura en la que se siente la honestidad del autor, lo que revela la sencillez de su visión y la fidelidad a lo que sus ojos podían observar, en definitiva, un paisaje carente de artificialidad.
Amanecer desde Punta Brisas de Armando Reverón

Este pintor venezolano se caracterizó por su fascinación hacia la luz, en todas sus formas de expresión visual, tanto así que su trabajo plástico va en un degradé de colores que se decantan del blanco, cual prisma que es atravesada por la luz, para devenir en colores. La naturaleza, en Reverón, es vista a través de esa decantación cromática que ha sido dividida en períodos: el período azul con ambiente onírico y tonalidades frías; el período blanco, caracterizado por una representación luminosa, casi cegadora, siendo la etapa más importante de su obra (momento de mayor enfoque en la búsqueda de la luz); el período sepia, en el que se abandona un poco el blanco y se busca la visión más terrena (aquí hay un juego mayor de luces y sombras). Este cuadro, Amanecer desde Punta Brisas, es parte del período sepia, en el que Reverón observa el mar, paisaje con el que convive diariamente, ya no desde un azul vivo, ni desde un blanco que encandila, sino desde ese sepia retraído que invita a la introspección.
La cañada de Metlac de José María Velazco

Su obra, declarada monumento histórico mexicano, es símbolo de sobriedad, y si quisiéramos ir más allá, la frase acorde sería “es una obra de austeridad en precisa medida”. La naturaleza, imbricada en la vida del ser humano, parece ser la principal premisa en la obra de este pintor. El paisaje mexicano fue su gran musa. En su obra traduce conocimientos de arquitectura, botánica, geología y paleontología. La cañada de Metlac es de vital importancia en el arte mexicano por la definición de elementos naturales plasmados en conjunto con elementos que determinan una progresión tecnológica, en esa época representada por la locomotora que aparece en el cuadro.
El estanque de los nenúfares de Claude Monet

En este caso, la naturaleza es vista desde colores pasteles muy delicados, colores que se reflejaban en el puente japonés del jardín donde vivía Monet, el jardín de Giverny. Tonos rosavioláceos predominan y se mezclan con los colores más comunes en la naturaleza (verdes y amarillos). Esta acertada combinación solo produce serenidad en el espectador. Esta obra es el reflejo, nuevamente, de su gusto por los elementos naturales y de cómo su observación iba sobre esos elementos cultivados por él mismo, en su jardín. La específica aparición de esta planta acuática se debe a que, allí se asentó Monet con su familia, y, asimismo, se dio al cultivo de esta y otras plantas acuáticas.
Fuentes consultadas https://www.salirconarte.com/magazine/curiosidades-sobre-los-nenufares-de-monet https://www.nuevarevista.net/de-los-pioneros-del-paisaje-al-aire-libre-al-posimpresionismo/ https://mymodernmet.com/es/jose-maria-velasco/ https://iamvenezuela.com/tag/periodo-sepia-de-armando-reveron/


Excelente selección!!! encantada de ver al Maestro Reverón de mi país Venezuela quién hace un uso magistral de la luz en este cuadro,
ONS! Mi preferidos inspiradores , Monet y Van Gogh.Aunque lo que plasma Reverón es determinante en los cambios de la vida , los distinto periodos de su pintura para experimentar por ejemplo entre lo intenso del Azul , la magia del blanco y lo intermitente del sepia …
Interesaante acercamiento entre la pintura , sus autores y lo que se expresa en la vida