Heinrich Steinweg, fabricante de pianos alemán, nació el 17 de febrero de 1797 en Wolfshagen im Harz, a los 15 perdió a sus padres y hermanos en una tragedia a la que él sobrevivió. Empezó a trabajar como carpintero y pasó a ser aprendiz de constructor de órganos, aprendiendo, inclusive, a tocar el instrumento.
En 1815 participó en la batalla de Waterloo y en los años 20 se estableció en Brunswick donde se casó. Cuando comenzó a construir instrumentos por su cuenta, lo hizo en su casa, y su primer piano de cola fue apodado como el “piano cocina», expuesto hoy en el Museo Metropolitano de Arte. En 1835 abrió su primer establecimiento y quince años más tarde emigra a los EEUU con cuatro de sus hijos, estableciéndose en Nueva York y dejando a su hijo Theodore encargado del negocio en Alemania.
Con su nombre anglicanizado, Henry Steinway y sus hijos empezaron trabajando en algunas empresas hasta 1853, cuando fundó su propia compañía, la reconocida Steinway & Sons. Las innovaciones de Steinway, introducidas en la construcción de pianos, mejoraron notablemente la calidad de los instrumentos y fueron acreedoras de más de una treintena de premios. Entre ellas están la mejora del mecanismo de acción de las teclas, la sustitución del marco de madera por el marco de hierro que no se deforma con la tensión de las cuerdas y las cuerdas de tonos bajos más largas y cruzadas con las altas mejorando el tono.
La empresa creció, Theodore se unió a la firma en 1865, en 1875 abrió una sucursal en Londres y en 1880 en Hamburgo. El negocio continuó creciendo y se mantuvo en la familia hasta 1972.
Falleció en Nueva York el 7 de febrero de 1871.

